EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Rafa Latorre, sobre Vox y las elecciones en Castilla y León: "Vencido por las expectativas, ha desbloqueado las negociaciones para las investiduras"

El periodista y director de La Brújula expone en su monólogo los efectos de los resultados de los comicios ayer en la comunidad, el presagio de las conclusiones para Vox y PP; además de reflexionar sobre el problema del Estrecho de Ormuz y la necesidad de Donald Trump de solicitar ayuda a sus aliados.

Rafa Latorre

Madrid |

Mucho más elocuentes que los discursos de la noche electoral son las decisiones del día siguiente. Porque esas sí que informan con mucha exactitud de quien ha ganadode verdad las elecciones y quien solo trata de ocultar su decepción y disfrazarla con euforia.

Han pasado 24 horas desde que se cerraran las urnas en Castilla y León y ya hay alguna señal muy clara de que Vox ha acusado el golpe. Ha ganado un escaño pero por primera vez en este ciclo electoral ha sido vencido por las expectativas. El PP de Mañueco creció bastante más y eso ha tenido un efecto.

Se ha desbloqueado la negociación para la investidura de Guardiola y Azcón, en Aragón y Extremadura y los planteamientos de Santiago Abascal ya son mucho menos desafiantes. Quizás porque interpreta que los votantes castellanos y leoneses le han enviado un mensaje con el frenazo.

Hoy Alberto Núñez Feijóo en cambio ha insistido en la idea que ha martilleado durante toda la campaña de Castilla y León, que es que no se puede tomar a los votantes como rehenes y hacer cálculos electorales con el interés de los ciudadanos.

Claro lo que dice Abascal ahora es que negociarán punto por punto el programa y que su intención es asumir consejerías y fajarse en la tarea de Gobierno. Esto no es demasiado congruente con la decisión de abandonar de una vez todos los gobiernos autonómicos en los que habían entrado y tampoco con la de calificar al PP como el PSOE con 10 años de retraso o la izquierda azulada.

En cualquier caso, algo ya ha cambiado en el fondo y la forma.

La subida del PSOE en Castilla y León puede ser celebrada como un espejismo. Quien está desde luego mostrando una postura más cabal y prudente, es el candidato Carlos Martínez. Si el PSOE ha podido hoy subir en Castilla y León un par de escaños sin haber crecido ni un punto es por la curiosa confluencia de Soria y Alvise. El trasvase de Soria ya al alcalde de Soria ha sido más decisivo que el colapso de Izquierda Unida, Podemos y Sumar.

Dense cuenta de que no ha habido desmovilización, de hecho ha habido una participación muy superior a la de las anteriores elecciones. Carlos Martínez ha conseguido frenar la sangría de las anteriores elecciones y no hay duda de que es un perfil mucho más interesante que el de Pilar Alegría y qué decir de Juan Manuel Gallardo. Por de pronto ha hecho algunos gestos de cierta autonomía respecto de Moncloa/Ferraz y eso ayuda. ¡No ser ministro ayuda!

Lo de la izquierda del PSOE ya es terminal y creer que todo el problema es que han ido separados es apostar por la eutanasia en lugar de por la curación. Hoy están todos debatiendo qué está ocurriendo para que haya un daño estructural, porque lo hay. No hay conclusiones demasiado audaces.

Hay quien considera que el hecho de que Yolanda Díaz en lugar de estar con sus compañeros asumiendo la derrota, haya viajado a Los Angeles para asistir a los Óscar no es algo sintomático. Pablo Fernández era procurador de Podemos y hoy aceptar que el resultado es indefendible.

Las repercusiones del bloqueo de Ormuz en la guerra de Irán

Donald Trump pretende que ahora los aliados europeos le saquen del atolladero y lo hace mediante amenazas. Él emprendió la guerra sin encomendarse a nadie y hoy es evidente que con graves errores de cálculo, como no haber previsto lo previsible: que es que Irán cerraría el estrecho de Ormuz y eso provocaría severas consecuencias económicas.

Hoy Donald Trump envía algunas señales de debilidad, como una cierta ansiedad por poner fin a la guerra, luego llamamientos a China para que contribuya a abrir Ormuz o unas amenazas directas a los aliados.

Asegura que Estados Unidos lleva 40 años defendiendo a países que luego no arriman el hombro cuando se les necesita. Luego dice que no los necesita y en esas contradicciones se encuentra hoy sumido Trump que está pagando políticamente el coste económico de la guerra para los americanos.

Lo de que hay países que van de camino, habrá que precisar cuáles, porque las naciones europea no han mostrado ningún entusiasmo.

Hoy desde luego la tímida intentona de la Alta Representante de la Unión Europea, Kaja Kallas para involucrarse en esa misión para recuperar el normal tránsito del comercio marítimo se ha topado con la negativa de países relevante de la Unión, que considera que Trump ha cometido graves negligencias en el cálculos de las consecuencias de su ataque a Irán.

De hecho la corrección de Kaja Kallas ha sido inmediata y en cuanto ha oido las amenazas de Trump ha dicho que "Esta no es la guerra de Europa". También ante los periodistas ha señalado que los paises comunitarios no tienen interés en ampliar al estrecho de Ormuz su actual misión naval 'Aspides' en Oriente Próximo. Según ha explicado, la UE tiene como objetivo el libre tránsito pero también la desescalada militar.

Hoy la Agencia Internacional de la Energía ha comenzado a liberar los 400 millones de barriles de sus reservas y anuncia que los países miembros están dispuestos a incrementar la cantidad si es necesario. Pero el petróleo sigue por encima de 100 dólares el barril y ha llegado a 106 dólares.

Es verdad que las consecuencias de la guerra las están pagando todo y que Trump decidió desentenderse de Ucrania e incluso llegó a amenazar a Zelensky o que no contó con nadie para emprender esta guerra en la que ahora quiere involucrar a todos. Pero conviene recordar algo fundamental en las relaciones internacionales.

Una cosa es no desear una guerra o considerar que se ha provocado por las razones equivocadas o con métodos indeseables… y otra cosa es que te resulte indiferente quien gane la guerra. Porque quien cerra Ormuz es una satrapía sanguinaria con sus ciudadanos y que patrocina a todos los grupos terroristas de la región y que impide cualquier horizonte de paz en Oriente Próximo.

Trump está pagando las consecuencias políticas de la guerra. Netanyahu en cambio continúa con su plan y no parece asumir ningún desgaste sino más bien todo lo contrario. Todo parece beneficiarle porque hacerle la guerra a Irán fue perseguido por él como una necesidad y porque eso le permite rediseñar el mapa de Oriente Próximo. Ha comenzado la invasión de Líbano. La invasión terrestre, para acabar con Hezbollah, la milicia terrorista patrocinada por Irán.