EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Rafa Latorre, sobre Sánchez y el conflicto con Estados Unidos: "No se puede desentender, porque la guerra ya ha involucrado a Europa"

El periodista y director de La Brújula expone en su monólogo la realidad de la posición del territorio español en la encrucijada del presidente del Gobierno con el jefe del Ejecutivo estadounidense, y la actualidad del contexto geopolítico al respecto.

Rafa Latorre

Madrid |

España no se puede desentender, porque la guerra ya ha involucrado a Europa. Y por eso la mejora fragata de la Armada, la Cristobal Colón, se incorpora a la misión que liderará el portaaviones francés Charles De Gaulle.

Ya les contábamos ayer que lo del No a la guerra es un disparador sentimental, una forma muy infantil de movilizar al oficialismo y de renovar la ilusión en un presidente de popularidad exhausta y de crédito moral agotado. Un poco de populismo antiamericano siempre viene bien para que le crean a uno un héroe en España. Pero lo cierto es que todo es una farsa y mejor que sea así.

España es una nación con compromisos internacional, que Sánchez no puede ignorar por muy desesperado que esté. De ahí la travesía del Cristobal Colón, que llegará el 10 de marzo a Chipre para defender con sus cañoneras a un miembro de la Unión Europea. Y de ahí el despegue de aviones estadounidenses de la base de Rota para hacer una escala avergonzada en Sicilia y partir hacia el teatro de operaciones.

Normal. Lo del No a la guerra es otra farsa, porque no es una elección. Irán ha involucrado a Europa en la guerra por la inapelable via de los hechos del misilazo. Atacó la base francesa en Emiratos Árabes. Atacó Chipre, miembro de la Unión. Y todavía está por esclarecer quien lanzó y para qué el misil que fue interceptado en Turquía, miembro de la OTAN.

No es una elección. Irán ha implicado a Europa en la guerra y por eso la Cristóbal Colón se incorporó el 3 de marzo al Grupo Naval del Charles de Gaulle para realizar labores de escolta, protección y adiestramiento avanzado en el mar Báltico. Ahora, el conjunto se dirigirá al Mediterráneo para llegar a las costas de Creta hacia el 10 de marzo.

Las potencias europeas se suman a la defensa ante Irán

Europa se moviliza después de los titubeos iniciales. Francia ha autorizado el uso temporal de sus bases en el Golfo a los aviones de EEUU. Esto se interpreta como una mayor implicación en el conflicto de Francia. ¿Cómo no se va a implicar España? Lo del No a la guerra de Sánchez es como el silbato para llamar a los perros, una forma de movilizar al oficialismo, pero lo cierto es que España no se va a poder inhibir.

La base militar de Francia en Emiratos Arabes, en Dhafra, fue atacada este mismo fin de semana con una oleada de drones. Y además Chipre está bajo amenaza y recuerden que Chipre ostenta desde enero la presidencia rotatoria del Consejo Europeo.

En cuanto al avance de la guerra, el Líbano es uno de los campos de batalla e Israel ha ordenado la evacuación de cuatro barrios de Beirut lo que permite anticipar bombardeos sobre la capital libanesa. En las calles de Beirut se ha desatado el caos…Les venimos diciendo que aquí todos miramos a Donald Trump y parece que quien lleva la iniciativa es Israel. Mientras que la guerra se expande a nuevos frentes como Azerbaiyán.

Esto es lo fundamental. En cuanto a las cuitas nacionales. Si Pedro Sánchez no ha acudido al Congreso a explicar cuál es la posición de España en este conflicto, quizás no sea por miedo a las críticas de la derecha, precisamente, sino de sus propios socios.

Sumar en cambio e incluso Izquierda Unida justifican la pirueta y asumen sin problemas que las contradicciones del No a la Guerra de Sánchez.

En realidad nada duda de que la contundencia del mensaje de Sánchez tiene como única misión la movilización de la izquierda y la recuperación, si eso es posible, de una autoridad moral o un crédito moral que está exhausto. Es esto de «ha puesto a la derecha a bailar», "ha descolocado al PP", que revela hasta qué punto Sánchez está pensando en el interés general. Nada.

Es que "ha puesto a la derecha a bailar" no puede ser una doctrina de política exterior. Hoy escuchaba un análisis en France Inter que asumían que el motor de la decisión de Sánchez es electoral. O sea, fíjense si está naturalizado esto de utilizar el nombre de España y la posición de España para hacer política de la más baja.

Claro que en la construcción del héroe de los países no alineados está colaborando inestimablemente Donald Trump, que hoy ha salido en uno de sus medios favoritos The New York Post a decir que España es una perdedora y un país hostil a la OTAN.

De todas maneras de la nueva bravata de Trump, lo importante es lo que sugiere cuando dice que Estados Unidos no arrimará el hombro cuando España lo necesite.

Es interesante el análisis que hoy hace el Financial Times, que también se ocupa del enfrentamiento diplomático. Dice: "Durante un tiempo, las diferencias ideológicas entre Sánchez y Trump han beneficiado a ambos. Enfrentarse a Trump ha sido popular para la base izquierdista de Sánchez". Y es verdad. Si en el fondo no les va nada mal.

Respecto de la oposición, el PP no ha apoyado la intervención unilateral de Trump, esto conviene recordarlo. De hecho en la Unión Europea hay cien matices a la guerra y una sola oposición activa, al menos de boquilla, que es la de España. Lo que dice Feijóo es que cuando habla Sánchez hay que tener en cuenta que siempre miente.

En la Unión Europea hay cien matices a la guerra y una sola oposición activa, al menos de boquilla, que es la de España. Comparen por ejemplo la bravata de Sánchez con el discurso de Giorgia Meloni. La primera ministra italiana en el fondo está manteniendo la misma posición que España.

Agita los acuerdos y los convenios de utilización de las bases conjuntas para explicar que no se utilizarán para acciones ofensivas pero no ha querido alinearse en contra de Estados Unidos, ni siquiera en ese perverso lugar de equidistancia entre los ayatolás y las democracias.

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