LA BRÚJULA

Rafa Latorre, sobre el escándalo de Indra y el Gobierno: "Creen que somos tan tontos que pueden fingir que se acaban de dar cuenta"

El periodista y director de La Brújula expone la noticia sobre el presidente de la empresa y su vínculo con contratos millonarios de Defensa, además de repasar la polémica de Trump con la presidenta de Japón y las novedades sobre el conflicto de Irán.

Rafa Latorre

Madrid |

Pudiera parece que en el Gobierno se hacen los tontos. Pero no. En realidad, nos toman por tontos. Que es distinto. Es que ahora dice la vicepresidenta María Jesús Montero que desconocía que hubiera conflicto de interés alguno cuando colocaron a Ángel Escribano como presidente de Indra

Algo que veía cualquiera, tan evidente como que el dueño de un compañía de defensa no puede ser presidente de una empresa estratégica con contratos multimillonarios de Defensa. Y menos aún promover la fusión entre ambas.

Pero el Gobierno se acaba de dar cuenta de esto. O cree que somos tan tontos que puede fingir que se acaba de dar cuenta de esto.

Vamos a contarles esta bellísima historia del capitalismo de amiguetes. El Estado español, a través de SEPI, posee alrededor de un 25–28 % de Indra. Una empresa estratégica. Con su habitual desparpajo, el Gobierno colocó en la presidencia a Ángel Escribano y promovió por tanto todo lo que ahora considera inaceptable y motivo de dimisión. Lo más grave, la fusión con su empresa familiar, que es el gigante de la defensa Escribano Mechanical and Engineering.

Ahora pretendía hacer con Escribano lo mismo que hizo con Álvarez Pallete, que en un indecoroso acto de intromisión destituyó como CEO de Telefónica en la Moncloa un empleado de Pedro Sánchez. Manuel de la Rocha, que es director de la Oficina económica de la Presidencia.

Lo que ocurre es que Escribano no se deja. En un movimiento algo esquivo, para tratar de resistir, acaba de retirar sus planes de fusión.

¿Resultado? La compañía se hunde en Bolsa hoy desplomándose por encima del 12%. Y así es como se maneja su dinero. El suyo, señora, que usted es propietaria de Indra a través de la SEPI. Esto lo paga usted.

Las consecuencias de la guerra y la crisis energética para Trump

Vamos a reconocer que la broma tiene gracia… excepto para la primera ministra de Japón Sanae Takaichi, que asistía a la escena estupefacta sentada al lado de Trump en el despacho Oval

Donald Trump también pretender tomar a todos por tontos, porque ahora le resta toda importancia a las consecuencias económicas de la guerra. Pero eso desde luego no se compadece con su frenética, contradictoria y desconcertante acción ejecutiva.

Porque está tomando decisiones de apariencia desesperada que indica que le urge mucho bajar el precio de la energía y que no sabe como hacerlo. Después de soliviantar a sus aliados al levantar algunas de las sanciones a Rusia… ahora se plantea retirar las sanciones al petróleo iraní que ya está embarcado y en alta mar.

Este anuncio se produce tras un nuevo repunte de los precios del petróleo y el gas después de que Irán atacara en Qatar la mayor planta de gas natural licuado (GNL) del mundo y amenazara con destruir la infraestructura energética de la región.

Importantes instalaciones energéticas fueron atacadas esta semana en toda la región. La principal compañía energética estatal de Qatar, el tercer mayor proveedor mundial de gas natural licuado, informó el jueves de "incendios considerables y daños adicionales extensos" en sus instalaciones, después de que esas zonas también fueran atacadas el miércoles.

La escalada de los ataques dificultará enormemente que los productores de energía del Golfo reparen y reanuden sus operaciones de petróleo y gas cuando la guerra finalmente termine. Claro. Estos ataques plantean una nueva realidad para los mercados energéticos, que ya se encuentran asfixiados por la parálisis del estrecho de Ormuz .

A diferencia de los buques petroleros varados, que pueden zarpar en cuanto se reabra el estrecho, la reconstrucción de la infraestructura dañada lleva meses y los cierres forzosos pueden destruir permanentemente la capacidad de producción. De manera que estos daños son más difícilmente reversibles que el cierre del Estrecho de Ormuz.

El Estrecho de Ormuz basta con abrirlo. Es decir con el compromiso de Irán de que no atacará a más barcos comerciales que quieran cruzarlo, el caso de las infraestructuras estratégicas es mucho más complicado.

Así que es normal que el BCE alerte de un "impacto importante" de la guerra en Oriente Próximo sobre el bolsillo de los europeos: prevé más inflación y menos crecimiento.

En un Consejo Europeo en Bruselas muy marcado, de nuevo, por los movimientos en la Casa Blanca, los líderes de los Veintisiete buscan este jueves soluciones para contener los precios de la energía. La principal disidencia vuelve a ser la de Viktor Orbán, que es un satélite de Putin en la Unión Europea y que un préstamo multimillonario para mantener a flote a Ucrania frente al invasor ruso.

La cumbre europea de este jueves iba a tratar de competitividad, de cómo aumentar la productividad de Europa y frenar su desindustrialización frente a Washington y Pekín. Pero, de nuevo, Donald Trump ha marcada dramáticamente la reunión y obligado a cambiar su agenda.