Juan Caamaño explica por qué los incendios son más difíciles de combatir: "Antes no se comportaban así"
Rafa Latorre entrevista en 'La Brújula' al responsable de área de captación y operaciones de la fundación sin ánimo de lucro que pone el foco en la prevención y gestión de incendios forestales desde la perspectiva de la ecología del fuego
El fenómeno de los incendios de sexta generación, cada vez más frecuente y devastador, ha sido objeto de análisis en una entrevista reciente en "La Brújula" de Onda Cero, donde Rafa Latorre conversó con Juan Camaño, responsable del área de capacitación y operaciones de la Fundación Pau Costa. Camaño aclaró las diferencias entre los megaincendios y los incendios de sexta generación, y explicó cómo la evolución del paisaje, el abandono rural y el cambio climático han transformado radicalmente el comportamiento del fuego en los últimos años.
Qué son los incendios de sexta generación
Juan Camaño explicó que "el concepto de generación de incendios nace con la finalidad de explicar que la evolución del territorio y la sociedad ha hecho que los incendios vayan cambiando y evolucionando". Según el experto, los incendios de sexta generación se distinguen por su capacidad para modificar las condiciones meteorológicas de su entorno debido a la enorme cantidad de energía que liberan. "La sexta generación hace hincapié en el cambio climático. Tenemos una atmósfera cada vez más cálida, más energía, y los incendios se están comportando de una manera que antes no se comportaban así", afirmó.
Camaño detalló que, mientras en décadas pasadas los incendios rara vez alcanzaban zonas habitadas, ahora "es el día a día casi" que el fuego llegue a áreas residenciales, lo que convierte estos eventos en auténticas emergencias de protección civil.
Características extremas y retos para la extinción
Uno de los rasgos más preocupantes de estos incendios es que "superan la capacidad de cualquier organización de extinción de incendios". Camaño subrayó que "el umbral de energía que liberan a la atmósfera es tal que no podemos abordarlos con camiones o medios aéreos". Además, la intensidad y velocidad de propagación son extremas: "Son eventos extremos, porque tienen lugar bajo unas condiciones extremas de meteorología y de disponibilidad de combustible".
El experto también destacó la aparición de fenómenos como los pirocúmulos, nubes generadas por el propio incendio: "Cuando el origen de estas nubes es motivado por un incendio se denomina pirocúmulo o pirocúmulo nimbo. Hay mucha energía en los incendios y alcanzan alturas en la atmósfera que permiten la generación de estas nubes".
El desafío de las noches tórridas
Camaño alertó sobre cómo el cambio climático está eliminando una de las principales ventajas tradicionales de los equipos de extinción: la bajada de temperaturas nocturnas. "La noche es la oportunidad. Siempre esperábamos a la noche, que es cuando la temperatura baja y la humedad sube, pero cada vez hay menos. Las noches son cada vez más tórridas, las humedades relativas no superan el 50% y tenemos un ambiente muy seco que favorece la propagación del incendio", explicó.