El monólogo de las ocho: "Sánchez ha demostrado que no tiene ningún rubor en transaccionar hasta con lo más sagrado"
Rafa Latorre reflexiona en su monólogo sobre la relación entre Junts y el Gobierno, el aniversario de la guerra de Ucrania y los últimos movimientos de Donald Trump
Madrid |
Ha sido un sainete de ínfima calidad pero al menos habrá servido para retratar una legislatura insólita. Primero la proposición de Junts para instar a una cuestión de confianza era inconstitucional, era como debatir la autodeterminación… Otra vez la necesidad de Sánchez expidió un certificado de constitucionalidad y se aceptó a trámite tras el sí de Junts al decreto minibús.
Ahora Junts lo retira y lo hace por algo que resultaría humillante para cualquier Gobierno que es se lo ha pedido el mediador internacional que dirige sus reuniones. Como fuera un conflicto entre naciones. Lo que ocurre es que el Gobierno avanzará en el traspaso de las competencias de inmigración a Cataluña, porque Sánchez ha demostrado que no tiene ningún rubor en transaccionar hasta con lo más sagrado… o con las competencias exclusivas de un Estado que no quiere dejar de serlo.
La otra concesión que se ha hecho a los independentistas, esta a los otros, a los de Esquerra, también retrata quién manda, de quién depende Sánchez y cómo funciona esto.
Con los mejores deseos de Oriol Junqueras, se ha anunciado esta prebenda. Hoy Esquerra se ha cobrado parte de la investidura de Illa y no será barato, porque supone la condonación de 17.000 euros con el Fondo de Liquidez Autonómica. A pesar de que ninguna del resto de las comunidades está conforme con ello, ni lo ha pedido, el Gobierno pretende camuflar la cesión a los independentistas como una medida para el interés general perdonando 83 mil millones a todas las comunidades.
Lo que dice el resto es que no quieren ser tratadas como la coartada de los pactos de Sánchez con los independentistas, pero es que además lo importante es lo que viene, la financiación singular, el privilegio fiscal, que es lo que se comenzará a negociar a partir de ahora para completar el catálogo de cesiones a Esquerra a cambio de la Generalitat de Cataluña.
Guerra entre Rusia y Ucrania
Cuando comenzó la invasión nadie le daba a Ucrania ni tres semanas. Han pasado tres años desde que comenzó la guerra y ahí sigue con Zelensky resistiendo. Lo que nadie imaginaba hace tres años es que un presidente de Estados Unidos haría suyo todo el argumentario de Vladimir Putin, se convertiría en cómplice del sátrapa ruso y culparía al invadido de la invasión. Eso ha ocurrido para estupor del mundo civilizado.
Este fin de semana, Donald Trump ha tenido que escuchar en ese frenopático de la CPAC el discurso firme de Giorgia Meloni, que con gesto amable pero verbo rotundo le dejó claro que la Unión Europea permanecería unida en apoyo de la resistencia ucraniana. Con lenguaje muy diplomática, esa forma pasivo agresiva: no concibo que Trump permita con Ucrania lo ocurrido con Afganistán.
Hoy quien ha ido a decirle más o menos lo mismo es Emmanuel Macron, recibido en la Casa Blanca, en este aniversario en el que la Unión Europea ha querido hacer una escenificación en Kiev, en la que han participado una docena de líderes europeos, además de dirigentes internacionales. Y en el que han anunciado una nueva partido milmillonaria de ayuda militar a la Ucrania de Zelensky.
Esta reunión de la CPAC ha sido un delirio del que se ha hecho cómplice Santiago Abascal.
Vox, "partido títere de Trump"
Sandiego Obescal estaba lleno de gozo allí entre brazos en alto mientras se consumaba la traición a Ucrania. Se ha confirmado que Vox es un partido títere de Trump, de intereses extranjeros y que lo convierte en uno de tantos proxys trumputinianos en el sistema de partidos de las naciones europeas.
Esto sigue provocando grandes tensiones internas que Vox desatiende. Alrededor de un centenar de cargos y excargos de Vox críticos con la deriva antidemocrática que, a su juicio, ha tomado el partido se han reunido este sábado Madrid para retar a la dirección nacional: piden a Santiago Abascal un congreso de "refundación" del partido para recuperar el manifiesto fundacional y volver a celebrar elecciones primarias.
Vox también ha tenido que leer un breve y afilado comunicado de FAES, el laboratorio de ideas del PP. Desde que comenzó esta deriva trumputiniana de Vox no había sido tan explícito el PP, o su entorno. Empieza así: "Anda el trumpismo patrio hecho un mar de dudas. Lógico: así, a simple vista, no parece muy patriótico ni de derechas aplaudir aranceles de represalia contra productos españoles; tampoco secundar –por activa o pasiva– la victoria de un ex coronel del KGB".
Pero lo interesante es el párrafo con el que termina: "La convención de Washington ha tenido de "conservadora" lo que el Palmar de Troya tuvo de católico. Hemos visto un conciliábulo donde se levantan muchos brazos para rendirse a la Santa Rusia o para presumir de provocación gamberra. Por desgracia, no tuvo demasiado eco el mensaje de Meloni: Occidente es tan inconcebible sin Estados Unidos como sin Europa. Es natural que no lo secundara Vox, responsable de romperle a la italiana su grupo en el Parlamento Europeo, sumándose a la quinta columna del Putin club. Y eso que alguno del tinglado se ausentó de la convención temiendo ser confundido con gente poco recomendable. Convendría tomar nota. Si estás en un sitio donde llaman al partido de Le Pen ultraderechita cobarde, preocúpate: ya solo podrás competir con Gengis Kan".
Como el cinismo de Donald Trump es inagotable ha escrito un tuit como atribuyéndose como propia la victoria de Friedrich Merz en Alemania. Después de tener a Elon Musk como jefe de campaña de Alternativa para Alemania y de que JD Vance protagonizara el que en realidad fue el principal acto de campaña de los ultras.
Elecciones alemanas
A pesar del gran crecimiento de Alternativa para Alemania, el futuro de Alemania pasa por una gran coalición para la que finalmente no será necesario el concurso de los verdes y esto es fundamental porque hipotecaría el programa de gobierno de la CDU. Ya una gran coalición es un política comprometida porque deja la oposición en manos de los partidos contra el sistema favoreciendo su crecimiento, pero si además el programa del ganador queda anulado por un excesivo contrapesa a la izquierda en su gobierno, la frustración está servida y sabemos que la frustración es un alimento para fuerzas como la AFD. En cualquier caso, las negociaciones irán rápido y pronto Friedrich Merz será investido como nuevo canciller.