EN LA BRÚJULA

El monólogo de las ocho: "La imputación de Montoro ha regocijado más a la derecha que a la izquierda"

Rafa Latorre reflexiona en La Brújula sobre la imputación de Cristóbal Montoro y el resto de la actualidad política.

Rafa Latorre

Madrid |

El monólogo de las ocho: "La imputación de Montoro ha regocijado más a la derecha que a la izquierda"

No hay verano sin que los malditos incendios se conviertan en la noticia. A esta hora el que más preocupa es el de Ibi, en Alicante. El fuego avanza rápido en el paraje de San Pascual y no ayudan las condiciones meteorológicas en la zona con viento cálido que alcanza los 40 km/h y las temperaturas elevadas, que alcanzan los 37 grados, que dificultan el control de las llamas, con un ambiente muy seco, del 11% de humedad.

En Navaluenga, Ávila, más de medio centenar de medios aéreos y terrestres trabajan para controlar el incendio, que mantiene un índice de gravedad potencial 2 ante la posibilidad de que suponga una "amenaza seria" a poblaciones, bienes o daño forestal y que exija medidas de socorro de la población o protección de bienes. Para el control de las llamas trabajan actualmente 55 medios aéreos y terrestres, entre ellos un técnico, ocho celadores, nueve cuadrillas, doce autobombas, dos bulldozer, diez brigadas y diez medios aéreos.

En cuanto al incendio que desde ayer ocupa a los equipos de extinción en Méntrida, los bomberos han controlado el fuego y los vecinos regresan a sus casas en la urbanización Calypo Fado que había sido desalojada ayer, pendientes del viento, que "lo puede complicar hoy todo».

Vamos a hacer una breve recopilación de todos los varapalos que se ha llevado el Gobierno en Europa sólo en el último mes: el expediente por el intervencionismo desaforado del Gobierno en la OPA del BBVA sobre el Sabadell; los argumentos contra la autoamnistía de los abogados de la Comisión Europea ante el TJUE; el recorte de mil millones de los fondos europeos a causa de la falta de reformas necesarias; y el informe sobre el estado de derecho en la Unión, donde se manifestó la preocupación comunitaria por la corrupción en España.

En resumen, no está atravesando una época triunfal la diplomacia española en Bruselas y a eso se suma hoy el enésimo ridículo a cuenta de la oficialidad del catalán. No es ridícula la iniciativa per se, pero a partir de la tercera vez que te dicen que no, cada una de las veces que vuelven a decirte que no naufragas en el ridículo. Y van siete.

Estamos ante otra de esas ocasiones en que el Gobierno enmascara una transacción innoble con sus socios de interés general. ¿Igual que con la amnistía? Igual… La oficialidad del catalán en las instituciones europeas es un compromiso adquirido por Pedro Sánchez con Carles Puigdemont. El problema es que le prometió algo que no puede cumplir, porque requiere del concurso del resto de los países de la Unión y estos no le deben nada a los independentistas catalanes, con lo cual prevalecen las dudas que la iniciativa les suscita.

Pero Albares dice que no son dudas legítimas. Es decir, que cuestiona las intenciones del resto de la Unión Europea con una descortesía muy poco diplomática. Pero oiga, que ni les va ni les viene. ¿Qué le importa a un noruego la oficialidad del catalán? De hecho hace falta echarle valor para hacer un juicio de intenciones cuando en este, como en otro caso, quien está ocultando su verdadero interés es el gobierno español, que no habría pedido jamás la oficialidad del catalán si no se lo hubieran exigido sus socios independentistas. Jamás. Y ahora no solo lo asume como propio sino que asume la vergüenza de que le digan siete veces que no.

La verdad es que es encomiable la diligencia con la que María Jesús Montero ha decidido destituir a cargos del ministerio de Hacienda implicados en el caso de Montoro. Los destituidos son Óscar del Amo, subdirector general de Tributos Locales, y Rogelio Menéndez, director Económico Financiero de Loterías.

Vamos a recordar que el jefe de gabinete de la ministra, Carlos Moreno, su mano derecha, lleva meses señalado por su relación con Aldama, que ha reconocido que trasladó a Hacienda peticiones del muñidor de la presunta organización criminal del PSOE. Nada menos que la negociación del aplazamiento de una deuda. Y ha sido acusado de cobrar grandes sumas de dinero por parte de la trama.

Pero María Jesús Montero, como es natural, prefiere hablar del caso de Cristóbal Montoro. Y es verdad que el sumario del Caso de Montoro es demoledor y describe con toda exactitud la presunta doble condición de corruptor y corrompido que Montoro ejerció durante años para el ministerio de Hacienda y para la agencia Equipo Económico.

Ya se van conociendo los detalles por los periódicos que están peinando el sumario. Cuenta El País, por ejemplo, que la Fiscalía ya veía en 2019 indicios de que Montoro participó en el reparto de “ganancias ilícitas” a cambio de reformas legales.

Lo más interesante es echar hoy un vistazo a la opinión publicada, pero a las páginas editoriales. Porque da la impresión de que la imputación de Montoro ha regocijado más a la derecha que a la izquierda. De hecho, los liberales y los conservadores lo consideraban un avaro recaudador y alguien con el mal estilo de emplear su poder para la amenaza. Que, además, lo utilizara para el lucro sería una consecuencia lógica en alguien con tan poco freno moral.

En cualquier caso, Montoro formaba parte de un gobierno que ya pagó políticamente por su podredumbre. Por eso, ahora el popular Juan Bravo le recomienda a María Jesús Montero que se ocupe de los presentes escándalos de corrupción de su gobierno, que bastante lío tienen en el ministerio con un jefe de gabinete cien veces señalado por una trama corrupta.