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“Cuando llegas no te encuentras con un lago ordinario, sino casi con un mar interior”, describe Enrique Domínguez Uceta a este gran lago rodeado de acantilados verdes y laderas montañosas cubiertas de selva tropical. En el centro del Lago Toba se encuentra la isla de Samosir, con un tamaño comparable al de un país pequeño como Singapur. A pesar de estar en el Ecuador, su altura proporciona un microclima fresco y sereno, que contrasta con el calor del resto de la región. El Lago Toba se formó tras la erupción de un supervolcán hace aproximadamente 74.000 años. La gigantesca caldera resultante se llenó de agua con el paso de los milenios y posteriormente surgió del fondo la isla de Samosir.
Las tierras altas que rodean el lago y la isla están habitadas por población de la etnia Batak, de orígenes austronesios. Su identidad cultural se mantiene especialmente en los cantos colectivos, el culto a los antepasados y sus leyendas sobre el origen del lago. Una de las grandes señas de identidad son las casas tradicionales Jabu, construidas en madera y elevadas sobre el suelo. Sus fachadas están decoradas con tallas pintadas en rojo, blanco y negro, con figuras que simbolizan la fertilidad y la protección del hogar.
Para llegar al Lago Toba se puede viajar hasta el aeropuerto Kualanamu, en Medan, y continuar durante cuatro o cinco horas por carretera hasta Parapat. Otra opción es tomar un vuelo local hasta el aeropuerto de Silangit. Desde Parapat se puede cruzar hasta Samosir en barco de madera o ferry rápido. En la península de Tuktuk hay alojamientos y es posible recorrer la isla en moto, pasando por campos de arroz y aldeas como Tomok y Simanindo. La gastronomía incluye pescado fresco del lago preparado con pimienta de Batak o andaliman.
El audio completo de este reportaje de Enrique Domínguez Uceta puede escucharse en Onda viajera, el programa de viajes de Onda Cero que se emite sábados y domingos de 12:00 a 14:00h, presentado por Carles Lamelo.