Budapest |
Tras recorrer la ciudad durante un día intenso, Elena del Amo explica que la primera impresión se mantiene intacta: “Es que esa es la palabra que te viene a la cabeza cuando paseas por Budapest. ¡Cómo se nota que fue la capital de un imperio!”.
La monumentalidad se percibe tanto en Buda, la zona más residencial y verde, como en Pest, más urbana y situada en la orilla opuesta del Danubio. Según describe, “tremenda la monumentalidad que tiene esta ciudad dual a cada lado del Danubio”, con colinas coronadas por el castillo y la ciudadela en Buda, y amplias avenidas y edificios históricos en Pest.
Una de las novedades más esperadas es la próxima reapertura de la Citadella, la fortaleza situada en la cima de la colina de Géllert.
Elena del Amo explica que “la Citadella… ha estado cerrada 11 años por obras, pero van a reabrirla esta primavera”. El proyecto incluye pasarelas panorámicas para contemplar la ciudad, nuevos jardines y una exposición sobre la historia y la lucha por la independencia de Budapest.
Budapest es conocida por sus aguas termales, que ya atrajeron a los romanos en la antigüedad.
El histórico balneario de Géllert, famoso por su arquitectura Art Nouveau, permanecerá cerrado varios años más: “cerraron el pasado octubre para reformarlos de arriba abajo y no volverán a abrir hasta por lo menos 2028”, explica Del Amo.
Mientras tanto, otros balnearios continúan abiertos, como los baños de Rudas, construidos en el siglo XVI durante la época otomana y ampliados con instalaciones de spa, o el Széchenyi, conocido por sus piscinas exteriores y sus eventos nocturnos. También destaca el balneario de Lukács, menos frecuentado por turistas.
La orilla de Pest concentra algunos de los iconos de la ciudad. Frente al río se levanta el edificio del Parlamento, cerca del Puente de las Cadenas y del casco antiguo alrededor de la basílica de San Esteban.
Desde allí se extiende la Avenida Andrássy, descrita como “una especie de Campos Elíseos húngaros”, donde se encuentran la Ópera, palacios históricos y tiendas.
Entre los cafés históricos destaca el New York Café, famoso por su decoración con columnas de mármol y lámparas de araña. También en Pest se encuentra el barrio judío, conocido por los llamados “ruin bars o ‘bares de ruinas’”, instalados en antiguos edificios rehabilitados.
Según Del Amo, un fin de semana puede quedarse corto para recorrer la ciudad. El destino, además, cuenta con vuelos directos desde varios aeropuertos españoles y precios generalmente inferiores a los de otras capitales europeas.