LOS PRIMEROS COMPLEJOS VACACIONALES DE EUROPA

Grandes villas termales: los balnearios donde nació el turismo de lujo

Mucho antes de que el bronceado se asociara a las vacaciones y de que existieran las vacaciones pagadas, estar pálido era una forma de demostrar que no se trabajaba bajo el sol. Desde el siglo XVIII, aristócratas, burgueses e intelectuales con posibles comenzaron a refugiarse del calor de las ciudades en las grandes villas termales de Europa. Elena del Amo recorre la historia de estos lugares que fueron mucho más que simples balnearios: espacios donde se mezclaban salud, ocio, viajes y vida social.

Elena del Amo

Madrid |

«Aquellos balnearios fueron algo así como los primeros complejos vacacionales de Europa», explica Elena del Amo. La cura podía prolongarse durante meses y, para entretener a los huéspedes, alrededor de los manantiales se construyeron hoteles de postín, parques, salones de baile, teatros, hipódromos y casinos. Las villas termales se convirtieron así en lugares para tomar las aguas, pero también para bailar, pasear, jugar y, sobre todo, ver y ser vistos. Incluso servían para buscar pareja entre las familias acomodadas. «La temporada termal era una especie de Tinder para pudientes», señala Elena.

Baden-Baden | Pexels

Baden-Baden y Karlovy Vary, dos grandes villas termales

Entre las principales villas termales europeas destaca Baden-Baden, en la Selva Negra alemana. Aunque sus aguas ya fueron aprovechadas por los romanos, su época dorada llegó en el siglo XIX, cuando el ferrocarril y el casino la convirtieron en punto de encuentro de la alta sociedad. Por allí pasaron Dostoievski y Tolstói, aunque ambos tuvieron experiencias poco tranquilas con el juego. Otro de los grandes destinos fue Karlovy Vary, la antigua Karlsbad, con sus columnatas y fachadas de colores. Beethoven, Wagner, Pedro el Grande, Freud, Kafka o Goethe estuvieron entre sus visitantes. También la Emperatriz Sissi estuvo vinculada al mundo termal. Su vida quedó especialmente marcada por Bad Ischl, en Austria, donde se prometió con Francisco José I y donde la pareja imperial estableció su residencia de verano.

Karlovy Vary | Pexels

El termalismo también tuvo su edad de oro en España

España vivió su particular Edad de Oro del termalismo entre finales del siglo XIX y principios del XX. Mondariz, en Pontevedra, fue uno de los epicentros de la aristocracia y la intelectualidad de la Belle Époque. También destacó el Gran Hotel de La Toja, inaugurado en 1907, con termas, casino, teatro y campo de golf. A ellos se suman el Balneario de las Caldas, en Asturias, y el de Panticosa, en el Pirineo aragonés.

Karlovy Vary | Pexels

Hoy, las villas termales siguen ofreciendo una alternativa de desconexión. Como concluye Elena del Amo: «Lo que más encuentras por ellos es gente de lo más hedonista disfrutando entre masajes y paseos de unos días de desconexión con poco que envidiar a la playa».

Escucha el audio completo de este reportaje de Elena del Amo para Gente viajera, el programa de viajes de Onda Cero, que se emite sábados y domingos de 12:00 a 14:00h, presentado por Lorena Pérez Mansillas en su edición estival.