El vicepresidente de Ceuta señala al Gobierno por su gestión: "Nos sentimos abandonados por nuestro país"
Alejandro Ramírez reclama al Ejecutivo una respuesta "contundente" para afrontar la situación generada tras la entrada masiva de inmigrantes y advierte de que la tensión en la ciudad continúa al límite 26 días después
La normalidad todavía parece lejana en Ceuta. Veintiséis días después de la entrada masiva de personas desde Marruecos, el Gobierno de la ciudad asegura que la situación sigue sin experimentar cambios sustanciales y reclama al Ejecutivo central medidas excepcionales para afrontar una crisis que, según advierte, afecta a la seguridad, la sanidad y la convivencia.
El vicepresidente de Ceuta, Alejandro Ramírez, ha explicado en una entrevista con Miguel Ondarreta en 'Más de uno' que la ciudad atraviesa una situación "muy complicada" y ha reprochado al Gobierno que todavía no haya concretado un plan para gestionar el retorno a Marruecos de las personas que entraron de forma irregular.
Ceuta sigue lejos de recuperar la normalidad
Ramírez describe una ciudad muy diferente a la que existía antes de los acontecimientos del 30 y 31 de julio. Según su relato, la tensión se mantiene especialmente durante las noches en algunas barriadas donde se concentra un elevado número de inmigrantes.
El vicepresidente asegura que la situación está afectando también a la vida cotidiana de los vecinos. Habla de personas que han dejado de acudir con normalidad a playas y parques y de familias que, según sostiene, optan por permanecer en sus casas.
"Una situación muy complicada a día de hoy", resume Ramírez, quien considera que no se ha producido ningún cambio sustancial desde la entrada masiva.
El Gobierno ceutí no sabe cuántas personas permanecen en la ciudad
Uno de los principales problemas que plantea Ramírez durante la entrevista es la dificultad para determinar cuántas personas siguen actualmente en Ceuta. El vicepresidente sostiene que las administraciones todavía no disponen de una cifra aproximada y que el Gobierno de la ciudad está recurriendo a datos indirectos, como el número de comidas que distribuyen distintas organizaciones.
A partir de esas cifras, Ramírez calcula que podrían permanecer en las calles entre 8.000 y 10.000 personas dando vueltas por la localidad desde hace más de 20 días, sin contar con precisión a los menores.
La devolución a Marruecos, la principal exigencia
La visita a Ceuta del vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, centra también parte de la conversación. Ramírez espera que el Gobierno plantee medidas económicas para contribuir a la recuperación de la ciudad, pero insiste en que esa no es la prioridad que ahora reclama el Ejecutivo autonómico.
"La petición que llevamos haciendo todos estos días y creemos que es fundamental es ese plan de actuación", afirma el vicepresidente, en referencia al retorno de los adultos y menores que entraron irregularmente.
Según Ramírez, la cuestión fundamental es saber cuándo y cómo se ejecutará ese proceso. El Gobierno de Ceuta reclama que se articule una respuesta específica y excepcional para la situación que atraviesa la ciudad.
Reclama mecanismos excepcionales para los menores
La situación de los menores no acompañados ocupa otro de los puntos centrales de la entrevista. Ramírez explica que Ceuta ya había registrado un incremento muy significativo de menores antes de la entrada masiva y cifra entre 3.000 y 4.000 los que, según las estimaciones que maneja, habrían llegado posteriormente.
El vicepresidente insiste en que deben respetarse las normas de protección del menor, pero considera que la magnitud de la situación exige mecanismos extraordinarios.
"Esto debe hacerse de una manera excepcional. Deben arbitrar mecanismos excepcionales para esta situación", sostiene. Ramírez defiende además que el procedimiento de reagrupamiento con Marruecos se lleve a cabo con garantías y con la coordinación del Ministerio de Exteriores y las autoridades marroquíes.
Alerta por el riesgo de una crisis sanitaria
La entrevista también aborda la preocupación sanitaria. Ramírez asegura que los expertos y el Colegio Profesional de Médicos han advertido del riesgo de que se produzca una crisis sanitaria.
El vicepresidente relaciona esa preocupación con las condiciones en las que, según explica, se encuentran miles de personas que permanecen en la vía pública, en descampados o en zonas costeras, con dificultades de acceso a alimentación e higiene. A su juicio, la particular situación sanitaria de Ceuta, con problemas estructurales de disponibilidad de especialistas y profesionales, podría hacer especialmente difícil absorber un incremento significativo de pacientes.
"El riesgo de posible crisis sanitaria lo tenemos aquí latente", afirma Ramírez, que reclama medidas preventivas antes de que pueda producirse una situación de mayor gravedad.
Sobre la propuesta de Feijóo: "Habría que estudiarla"
Miguel Ondarreta pregunta a Ramírez por la propuesta planteada por Alberto Núñez Feijóo para confinar a personas que presenten síntomas compatibles con una enfermedad infecciosa.
El vicepresidente evita respaldar de forma automática una medida concreta y condiciona su aplicación a que exista una base técnica y jurídica que permita ponerla en marcha. Sí considera que cualquier alternativa capaz de facilitar la identificación, atención y traslado de las personas que permanecen en las calles debería analizarse.
"Si finalmente no es una medida que con todo criterio técnico y jurídico puede ser aplicable y puede servir [...] habría que estudiarla, habría que bajarla y habría que ponerla sobre la mesa", responde.
Ramírez recuerda además que Feijóo estuvo en Ceuta y que el Colegio Profesional de Médicos tuvo ocasión de trasladarle directamente su preocupación por la situación sanitaria.
Acusa al Gobierno de falta de coordinación
Otro de los reproches del vicepresidente se dirige a la gestión de la crisis por parte del Ejecutivo central. Ramírez considera que la presencia de numerosos ministros en Ceuta durante las últimas semanas evidencia que el problema afecta a distintas áreas de la Administración y que sería necesario un mando único que coordinase la respuesta.
Asegura que esa propuesta ya había sido planteada por el presidente de Ceuta, Juan Vivas, antes de la entrada masiva.
"Alguien que pueda coordinar diferentes ministerios es fundamental en una situación de crisis como la que vivimos", sostiene.
Ramírez pone como ejemplo los centros temporales y las actuaciones realizadas en determinadas zonas de la ciudad. Según explica, algunos espacios que habían sido desalojados volvieron a registrar la presencia de cientos de personas poco después, algo que interpreta como una muestra de la falta de una estrategia global.
"Nos sentimos abandonados por nuestro país"
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista llega cuando Ondarreta pregunta a Ramírez por la posición de Juan Vivas y por las críticas del Gobierno central a su actitud.
El vicepresidente defiende la trayectoria del presidente ceutí y niega que sus declaraciones respondan a una presión interna del Partido Popular. Ramírez reivindica la "lealtad institucional" de Vivas y sostiene que sus críticas responden a la gravedad de lo ocurrido.
A su juicio, la entrada masiva supuso una vulneración de la integridad territorial española que, 26 días después, no habría recibido una respuesta proporcional.
"La sensación de tristeza cada día se siente, de ver cómo cuando se ha vulnerado la integridad territorial de España a través de Ceuta [...] nos sentimos abandonados por nuestro país", afirma.
Ramírez insiste en que esa percepción de abandono es, a su juicio, "lo más duro" que está viviendo la ciudad.
Duras críticas a la relación con Marruecos
La relación con Marruecos ocupa también los últimos minutos de la conversación. Preguntado por las declaraciones procedentes del país vecino y por la gestión de la relación bilateral, Ramírez acusa al Gobierno español de permitir una situación que considera perjudicial para España.
"Yo creo que esa palabra califica perfectamente lo que está pasando", responde al ser preguntado por si considera que Marruecos está humillando a España.
El vicepresidente cuestiona además que se pueda considerar a Marruecos un "socio fiable" después de los acontecimientos de finales de julio y critica la contradicción que, en su opinión, existe entre la gravedad de la entrada masiva y la consideración de las relaciones bilaterales como excelentes.
Ramírez no se atreve a poner fecha al regreso de la normalidad
La entrevista termina con una pregunta aparentemente sencilla, pero para la que el vicepresidente no encuentra una respuesta: cuándo recuperará Ceuta la normalidad.
Ramírez reconoce que no puede aventurar una fecha. Asegura que el Gobierno de la ciudad continúa reclamando al Ejecutivo central, a las autoridades europeas y al resto de instituciones una respuesta que permita desbloquear la situación.
"El estrés de esta ciudad está ya al límite", advierte, antes de señalar que teme que pueda producirse algún episodio que desencadene un problema mayor.
La conclusión del vicepresidente es tajante: mientras no exista un plan concreto para abordar la situación, la recuperación de la normalidad seguirá sin fecha.