Pobreza infantil

Uno de cada tres menores de 16 años en España vive en riesgo de pobreza o exclusión social: “Esta cifra alarmante bajaría bastante si los precios de la vivienda bajasen”

Entidades como Fundación Balia acompañan a estos jóvenes y les ayudan en su formación académica y profesional para salir adelante en un contexto marcado por las dificultades económicas de su entorno.

Manuel Aguayo

Madrid |

El 33,9% de los menores de 16 años en España, más de uno de cada tres, vive en riesgo de pobreza o exclusión social, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2025 del INE. Un dato que cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que España es el segundo país de la Unión Europea con la tasa más alta de pobreza infantil.

Frente a esta realidad, entidades como Fundación Balia trabajan para que el lugar en el que nace un niño no determine su futuro. Desde hace 25 años Balia acompaña a miles de menores y jóvenes en situación de vulnerabilidad mediante programas de refuerzo educativo, apoyo emocional y orientación para favorecer su desarrollo personal y académico.

“La cifra de uno de cada tres menores en España vive en situación de vulnerabilidad se debe principalmente ahora al tema de la vivienda”, ha señalado Beatriz Sigüenza, directora general de Fundación Balia. “La vivienda genera pobreza de una manera espectacular en el país. Es verdad que los números de pobreza, aunque la vivienda mejorara, el resto de cosas que medían la pobreza seguirían ahí, pero ahora mismo esta cifra alarmante se bajaría bastante si la especie de la vivienda bajara”.

La fundación recuerda que la pobreza infantil no se limita a la falta de recursos económicos. También se traduce en menos oportunidades educativas, dificultades para acceder a actividades extraescolares, mayor estrés familiar y menos posibilidades de desarrollar el talento o construir un proyecto de vida en igualdad de condiciones.

“Yo no le puedo buscar vivienda a un niño o una niña que está en Balia, pero sí lo que intento es trabajar con servicios sociales, trabajar con el colegio para que ese niño o niña tenga una atención integral en tema de apoyo escolar para ayudarlos a nivel educativo, gestión emocional porque son niños y niñas que tienen una carga emocional que les genera muchas veces problemas de salud mental, que necesitas trabajar y nosotros trabajamos con ello y después una cosa muy importante que es abrirlos al mundo”. De esta forma, Balia también ayuda a estos jóvenes a construir su futuro laboral, como son los casos de Angie o Samuel.

SAMUEL TOLEDO CÁCERES

Llegó a Fundación Balia con tan solo 8 años, poco después de venir desde Paraguay. Su primer contacto fue a través de Aulas Balia: “Había bastante gente que los padres pues se quedaban trabajando, y si no estuvieran en Balia los niños acabarían solos en casa, como pasaba en mi caso”, cuenta.

Durante sus años en Balia aprendió hábitos de vida saludable, inteligencia emocional y valores como la empatía y la amabilidad, que hoy considera pilares en su forma de actuar y de relacionarse con los demás. A nivel académico y profesional, la fundación le ayudó a adquirir métodos de estudio, mejorar su concentración y aumentar su rendimiento. “Me han informado de todas las alternativas que ha habido y también hemos practicado un montón de veces con gente experta, por ejemplo, de recursos humanos y hemos hecho simulaciones de entrevistas y luego nos ha dado feedback”, relata.

Ahora tiene 20 años y estudia un Grado Superior en Administración y Finanzas. Tras algunos trabajos y haber cumplido un periodo de prácticas, ha sido contratado como Técnico de Finanzas en Balia, siendo el primer joven que ha conseguido un trabajo en la fundación. “Les he querido devolver el favor un poquito. Me gusta la administración, las finanzas, y pues fue a raíz de eso que como que intenté encontrar mi hueco aquí y pues tuve bastante suerte”, comenta.

Samuel Toledo Cáceres trabaja como Técnico de Finanzas en Balia | Onda Cero.

ANGIE SULEYDA NORALES CASILDO

Su primer contacto con Fundación Balia fue cuando tenía 12 años y cursaba primero de la ESO. Conoció la Fundación a través de una de las charlas impartidas en su instituto. Hondureña de nacimiento, Angie coincidió en Balia con chicas de otros países como Rumanía o Perú. “Todos teníamos entornos en los que estábamos solos en casa, necesitábamos un sitio donde estar, o no nos podían atender”, explica.

Para Angie, esta experiencia le ayudó a mejorar sus habilidades sociales, ganando confianza para interactuar y expresarse con facilidad. En el ámbito académico, recibió apoyo escolar durante las tardes, siendo un refuerzo que contribuyó en su rendimiento. La orientación recibida en Balia también resultó clave para definir su futuro formativo.

Gracias al acompañamiento del equipo, pudo conocer las distintas opciones educativas a su alcance y trazar un camino que la llevó a cursar un Grado Superior en Anatomía Patológica, acercándose así a sus objetivos académicos y profesionales. Hoy trabaja como “Azafata de Tierra” en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, desempeñando funciones de atención y asistencia a pasajeros en uno de los principales aeropuertos del país. “Es un trabajo de cara al público y es muy importante el tema de los idiomas, hablar con la gente en portugués, italiano, francés, pero sobre todo en inglés”, detalla.