Trucos para mantener fría tu casa sin usar el aire acondicionado
Cuando el termómetro no da tregua y el aire acondicionado no es una opción (o prefieres no disparar la factura de la luz), hay pequeños gestos que pueden marcar una gran diferencia. Estos trucos te ayudarán a mantener tu casa más afable durante la ola de calor.
El verano tiene una pesada y curiosa forma de infiltrarse en casa. Entra por las ventanas, se instala en las paredes y convierte el sofá en un espacio demasiado cálido para quedarse más de cinco minutos. Es común plantearse entonces el recurrir a un aire acondicionado pero, ¿es posible mantener una vivienda fresca sin necesidad de una inversión que en ocasiones no podemos sufragar?
Quizás el lujo del verano ya no consista en una escapada al mar, sino en encontrar un espacio donde corra el aire. Así que, aquí repasamos las maneras caseras que tenemos de conseguirlo, o al menos, tener unas pocas estrategias.
Ventilación cruzada: el truco más eficaz
Abrir todas las ventanas de par en par a las tres de la tarde solo conseguirá que entre más calor. La clave está en aprovechar las horas en las que el aire exterior sea más fresco, normalmente a primera hora de la mañana y durante la noche. De esta forma, y abriendo aquellas situadas a los lados opuestos de la vivienda, crearás una corriente de aire que expulsará el calor acumulado y renovará el ambiente mucho más rápido.
El método del Uchimizu
En Japón existe una tradición centenaria conocida como uchimizu, que consiste en arrojar agua sobre patios, terrazas o aceras al caer la tarde. La explicación es sencilla: al evaporarse, el agua absorbe parte del calor impregnado en el suelo, reduciendo ligeramente la temperatura del entorno. Si tienes un patio, un balcón, una terraza, o tan solo el suelo, regarlos o fregarlos cuando el sol ya no incide puede hacer que el ambiente se torne mucho más agradable. Eso sí, conviene evitar hacerlo durante las horas de máxima insolación, puesto que el agua se evaporará demasiado rápido y su efecto será prácticamente nulo.
Bruma facial de avena
No enfría las paredes de casa, pero sí puede ayudar a sobrellevar mejor las altas temperaturas.
El agua de avena es una herramienta ligera y muy refrescante que favorece la hidratación de la piel al reducir la producción de grasa con un efecto más eficiente si se conserva en la nevera. Aplicándose en el rostro, los brazos o las piernas, con activos como ácido hialurónico y antioxidantes, ayuda a aliviar la tirantez en zonas secas y a calmar al instante en periodos de canícula.
El truco del congelador: enfría las sábanas antes de dormir
Basta con introducir la funda de la almohada o las sábanas en una bolsa limpia y dejarlas entre cinco y diez minutos en el congelador antes de acostarte. Un efecto que no dura toda la noche pero permite que esos primeros minutos de frescor sean suficientes para conciliar el sueño cuando el dormitorio se asemeje a una sauna.
Una botella congelada delante del ventilador
Si tienes un ventilador pero echas de menos un aire más fresco, coloca una botella de agua previamente congelada, o un recipiente con hielo, justo delante del ventilador. Al pasar por la superficie fría, el aire se enfría, creando una sensación similar a la de un climatizador.
Menos aparatos encendidos, menos calor acumulado
Muchas veces el calor no solo entra desde fuera, también lo generamos dentro de casa.
Televisores, ordenadores, videoconsolas, cargadores o incluso algunas bombillas desprenden calor estando en funcionamiento. Reducir su uso durante las horas centrales del día o desconectar los dispositivos que no estén utilizándose puede ayudar a evitar que la temperatura en el interior siga aumentando.
Mantener una casa fresca en verano no siempre depende de tener el último modelo en sistemas de climatización.
Y, ya que estamos, quizá este sea también un buen momento para dejar las tecnologías a un lado, compartir un suave gazpacho en la terraza o leer un libro junto a una palma areca (que humedece el ambiente) y disfrutar del tiempo sin prisas.
Porque una casa fresca, también es aquella en la que se vive con sosiego.