Madrid |
Lisboa vivía horas de luto tras el descarrilamiento del emblemático Elevador da Glória, con al menos 16 víctimas mortales y decenas de heridos. En medio del horror, la noticia de que el padre alemán del niño salvado por la policía estaba vivo llegó cuando la familia, incapaz de reconocerlo entre los cadáveres, acudió al hospital São José y lo identificó entre los heridos.
El menor, de apenas tres años, fue rescatado de los restos por un agente y no sufrió lesiones graves, mientras la madre sigue ingresada en estado crítico.
El funicular se precipitó violentamente tras romperse un cable de seguridad, provocando el accidente más grave en la historia reciente de la ciudad. Entre los fallecidos hubo empleados y turistas de varias nacionalidades. La confusión en la identificación de víctimas llevó a dar por muerto al turista alemán, generando un doloroso desconcierto entre familiares y autoridades.
El hijo del turista, de tres años, fue rescatado por un policía y se aferró a él hasta reunirse con su madre en el hospital. Cuando la familia notó que el padre no estaba entre los fallecidos, las autoridades revisaron las listas de heridos y confirmaron su supervivencia, en medio del alivio general y la incredulidad por el error inicial. La madre permanece en estado grave pero estable en el hospital Santa María.
El descarrilamiento provocó la declaración de luto municipal y nacional, y abrió un debate sobre el mantenimiento y las condiciones de seguridad del histórico Elevador da Glória. Mientras la Oficina de Investigación busca explicaciones técnicas, el país se ha volcado en el apoyo a las víctimas y celebra el milagroso desenlace de la familia alemana, en medio de una de las mayores tragedias ferroviarias portuguesas.