El tierno vídeo de unas tortugas volviendo a una aldea panameña después de décadas
El robo de huevos sigue siendo una de las principales amenazas para la conservación de las tortugas en la zona, debido en parte a creencias locales arraigadas sobre las propiedades de los huevos.
Aurora Molina | Reuters
Madrid |
Son las más grandes del mundo y están especialmente protegidas. Las tortugas laúd han regresado después de décadas a Jaqué, una remota aldea costera del Pacífico en la provincia panameña de Darién. Allí, los conservacionistas comunitarios llevan años y años trabajando para que esto ocurra.
"Uno de los principales objetivos de esta misión fue el extraordinario descubrimiento de una tortuga laúd, una especie que, según los lugareños, no se había visto desde 1997", asegura Ayanaris Vargas, técnico forestal, en declaraciones recogidas por Reuters, que colaboró con la comunidad en el estudio. "En colaboración con las organizaciones comunitarias, es importante que los esfuerzos de gestión y conservación puestos en marcha por la comunidad estén dando resultados".
Dos décadas de protección de las tortugas
El regreso de la tortuga laúd, según la citada agencia, es una de las señales más visibles de progreso para una iniciativa de conservación liderada por la comunidad que lleva casi dos décadas protegiendo a las tortugas marinas que anidan a lo largo del tramo de la costa del Pacífico de Jaqué. El pueblo cuenta con un grupo dedicado a la protección de las tortugas desde hace casi 20 años, que trabaja con voluntarios de la comunidad y algunos que vienen de fuera.
En Jaqué, la conservación de las tortugas marinas se ha convertido tanto en una labor ambiental como en una fuente de empleo local. Durante la temporada de anidación, los miembros de la comunidad patrullan las playas por la noche, buscando huellas y nidos recién puestos. Los huevos se trasladan a criaderos protegidos para reducir el riesgo de caza furtiva, y la organización remunera a las personas que los recogen y los colocan en el criadero para garantizar la supervivencia de las crías.
Iver Valencia Gamboa, voluntaria en la conservación de las tortugas marinas, quien ha liderado los esfuerzos locales de protección de tortugas en Jaqué durante casi dos décadas, describe el cambio en la diversidad de especies que ahora anidan en las playas de la ciudad. "Desde 1998 hasta 2026, hemos incrementado significativamente la población de tortugas marinas en esta zona", asegura Valencia. "Anteriormente, solo se encontraba aquí una especie, la tortuga boba, pero ahora, de las cinco especies que habitan en Panamá, cuatro ya han llegado a la región".
Cuatro de las cinco especies de Panamá
Panamá alberga cinco especies de tortugas marinas: la lora, la carey, la laúd, la boba y la verde, todas ellas protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) e incluidas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Se ha documentado desde hace tiempo la anidación de tortugas verdes, carey y lora en las playas de Jaqué; el regreso de la tortuga laúd este año añade una cuarta especie a dicha lista.
El robo de huevos sigue siendo una de las principales amenazas para la conservación de las tortugas en la zona, debido en parte a creencias locales arraigadas sobre las propiedades de los huevos. Los líderes comunitarios afirman que el proyecto ha optado por centrarse en la educación y la divulgación en lugar de la confrontación, como estrategia para cambiar gradualmente las actitudes locales hacia la protección de las tortugas.
Una iniciativa liderada por la comunidad
La labor de conservación la lleva a cabo la organización comunitaria conocida como la Organización Protectora de Tortugas Marinas y Biodiversidad de Jaqué, que trabaja conjuntamente con el Ministerio de Medio Ambiente de Panamá en iniciativas de protección y conservación en el distrito de Chepigana, en la provincia de Darién.
Los responsables de la conservación afirman que el regreso de la tortuga laúd refleja no solo la recuperación de una especie, sino también el creciente compromiso de la comunidad de Jaqué con la protección de sus recursos naturales.