Madrid |
La detención de un repartidor de paquetería de 27 años, acusado de agredir sexualmente a dos niñas de ocho y cuatro años en el portal de un edificio residencial, ha conmocionado a la Comunidad de Madrid.
Pero uno de los hechos más impactantes de este caso fue también la forma en la que terminó la huida del presunto agresor, frenado por un padre de familia allí presente que no dudo en actuar.
"Soy padre de familia, vecino del barrio. Paseaba por la zona y todo ocurrió delante de mis ojos, y yo simplemente, como cualquier ciudadano, tengo derecho a la obligación de actuar", relató el testigo en Telemadrid, aún afectado por lo vivido.
Todo se desencadenó cuando el presunto agresor, de nacionalidad colombiana, accedió al recinto residencial durante su ruta habitual de entregas. En ese momento, las menores jugaban en los soportales. El repartidor, según fuentes policiales, les ofreció caramelos y les pidió ayuda para cargar unos paquetes. Dentro del portal, habría comenzado a hacer preguntas de contenido sexual y llegó a realizar tocamientos, según las primeras.
Tras la huida del agresor, un grupo de vecinos salieron a perseguirle, fue aquí cuando el testigo que finalmente consiguió reducirle presenció la situación.
"Pasando un paso de cebra, pasa delante de mí un individuo corriendo a toda velocidad, cruzando entre los coches. Y detrás de él le persiguen dos personas en bañador, descalzos. Evidentemente vecinos de alguna comunidad con piscina. Yo estoy con mis hijos y una pareja de amigos, y lo que pregunto es: ¿qué ha pasado? ¿Ha robado? Solo alcanza a decir una niña. Eso es suficiente para que yo mire. Mis amigos se quedan con los niños y yo, que sí que iba calzado, salí corriendo detrás de este tipo", narró.
Finalmente, logró derribarlo y entregarlo a los agentes. "Fue un buen golpe. Por suerte yo estoy bien. Solo un llamamiento a toda la gente que ha jugado a rugby ahí fuera: los placajes sirven para esto también". El detenido fue puesto a disposición judicial al día siguiente. La jueza del Juzgado de Instrucción número 23 decretó su ingreso en prisión provisional sin fianza.
La investigación sigue en marcha, con la Policía analizando las cámaras de seguridad del complejo residencial y recabando testimonios. Por ahora, no se ha confirmado si el repartidor tenía antecedentes penales.
"Sinceramente, esto al final es una noticia que es terrible, sobre todo para la familia. Y evidentemente hay mucho deseo de información en la sociedad. Estáis los medios, pues, buscándola. Pero quiero colaborar dando la información pertinente. Pero sinceramente, espero que esto acabe, un loco, cuanto antes. Y cada uno tenemos nuestras vidas. Hay vecinos que también sufren estas molestias", expresó el testigo, visiblemente afectado por la tensión vivida.