Reservar sitio a las cinco de la mañana: así se vive la "batalla por la primera línea" en la playa en España
Mientras la ciudad duerme, hay quien ya camina con chanclas por la arena, sombrilla en mano y mirada decidida. No buscan paz ni silencio, buscan sitio. La carrera por conquistar la primera línea de playa arranca mucho antes de que salga el sol, y lo hace cada día con más fervor.
Madrid |
A las cinco y media de la madrugada, mientras buena parte de Torrevieja duerme o apura su primera taza de café, ya hay quien está arrastrando una sombrilla por la arena. A esa hora, hoy, alguien ha sido el primero en clavarla frente al mar. Y no, no es una excepción: este verano, conseguir un hueco en primera línea se ha convertido en deporte de alto riesgo... de madrugón.
El fenómeno no es nuevo, pero este verano parece haberse descontrolado. Reservar sitio en la playa antes de que amanezca ya no es una rareza, sino una estrategia veraniega más. Y no todo el mundo la ve con buenos ojos.
"Pues yo cuando voy a la playa visito la localidad de Almuñécar, en la provincia de Granada. El hecho de que la gente baje a sitio a la playa a las seis de la mañana no es algo habitual", cuenta Ángel Navarro Páez, de 22 años.
"En temporada muy alta sí puede llegar a pasar. Se dejan las sombrillas puestas con las sillas ocupando espacio y muchas veces hasta molesta."
Un ritual que divide a los veraneantes
La práctica de clavar la sombrilla al alba y luego desaparecer durante horas para volver a mediodía no solo genera tensiones entre los bañistas, sino también entre municipios. Cada vez más localidades costeras han decidido intervenir ante esta "ocupación invisible" del espacio público, que a veces bloquea zonas enteras de la playa sin que haya nadie en ellas.
En municipios como Cullera, Oropesa, Torrox o Calpe, dejar enseres en la arena sin vigilancia puede acarrear sanciones que van desde los 300 hasta los 3.000 euros, según la normativa local. En algunos casos, además, hay que pagar una tasa extra para recuperar lo incautado por la policía. Y si pasan los días sin reclamarlo, se convierte en residuo.
Cuando ocurre realmente "la guerra de las sombrillas"
Aunque hay quien asegura que todo empieza a eso de las siete, la realidad es que cada vez se madruga más. A las seis de la mañana ya hay sillas marcando territorio, incluso cuando el sol todavía no ha salido. Y a eso de las 7:30, en muchas playas del Levante, encontrar un hueco cerca del mar es ya casi misión imposible.
"Una hora que me parece demasiado temprano para ir a la playa son todas antes de las diez", dice Juan Vega Esteve, de 23 años. "Yo suelo bajar alrededor de las diez. Si bajo temprano es para evitar un calor excesivo y poder estar leyendo tranquilamente. Pero ir antes de las diez solo para coger sitio me parece demasiado temprano".
Madrugón o siesta: las dos Españas playeras
Mientras algunos se lanzan a la playa en cuanto pueden abrir los ojos, otros prefieren la estrategia contraria: evitar las horas punta y bajar justo cuando otros se van a comer. Una especie de "contraofensiva" horaria.
"Yo suelo ir sobre la una o las dos de la tarde", comenta Marcos Gómez Díaz, de 22 años, que pasa el verano en Gandía. "Sobre esa hora no se ve mucha gente en la playa, ya que está todo el mundo comiendo. [...] Mucha gente sobre las nueve o diez va a coger sitio con la sombrilla, pero yo soy partidario de ir un poco más tarde".
Este tipo de horarios también tienen su lógica: entre las 12 y las 17 horas, el sol golpea con más fuerza y es cuando más riesgo hay de quemaduras, golpes de calor y otros sustos veraniegos. Las autoridades sanitarias recomiendan evitar precisamente ese tramo y, en cambio, aprovechar las primeras horas del día o el final de la tarde.
De la playa al boletín de sanciones
La Ley de Costas y muchas ordenanzas municipales son claras: el litoral es un espacio público, y como tal no se puede reservar, privatizar ni ocupar sin presencia física. Dejar sombrillas, toallas, mesas o neveras sin nadie al lado se considera una infracción, y puede acarrear multas importantes.
Además, la vigilancia se ha intensificado. En algunos municipios, como Torrox, hay patrullas de policía local que recorren la playa a primera hora retirando los objetos abandonados. En otros, como San Javier (Murcia), el material se deposita en dependencias policiales y se puede recuperar tras pagar una tasa, si no se ha convertido ya en basura oficial.
¿Y si me quedo a dormir en la playa?
La idea puede sonar idílica, pero dormir con tienda en la arena no es legal. La acampada está expresamente prohibida por la legislación española, y las sanciones pueden ser elevadas. Algunas personas optan por hacer vivac es decir, dormir sin tienda, solo con saco o esterilla, pero eso también depende de la tolerancia local y de no causar molestias.
Los campings y zonas de acampada regulada son, hoy por hoy, la única forma legal y segura de pasar la noche cerca del mar. Eso sí, no todos están disponibles ni son igual de asequibles. Lo que está claro es que la playa, como la vida, se disfruta más si todos respetamos el espacio común.