Muere Noelia Castillo a los 25 años tras recibir la eutanasia después de 20 meses de batalla judicial
Noelia Castillo, la joven barcelonesa de 25 años con paraplejia, ha fallecido tras recibir la eutanasia en un hospital de Sant Pere de Ribes. Su muerte llega después de casi dos años de batalla judicial impulsada por la oposición de su padre, que intentó frenar el proceso.
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Madrid |
La barcelonesa Noelia Castillo, de 25 años, ha fallecido este jueves por la tarde tras recibir la eutanasia en un hospital de Sant Pere de Ribes (Barcelona), poniendo fin a un proceso que se ha prolongado durante casi dos años y que ha atravesado todas las instancias judiciales en España.
La joven, que sufría una paraplejia, había solicitado la eutanasia en abril de 2024. Desde entonces, su caso ha estado marcado por la oposición de su padre, representado por la Fundación Española de Abogados Cristianos, lo que ha derivado en una larga batalla judicial que ha retrasado la ejecución de su decisión.
Un proceso avalado por la justicia
El caso fue autorizado inicialmente por una jueza de Barcelona en marzo de 2025. La decisión fue recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), que en septiembre de ese mismo año ratificó la resolución al considerar que Noelia tenía capacidad suficiente para tomar la decisión.
La sentencia recogía que el Comité de Ética Asistencial (CEA) había confirmado que la joven no presentaba déficits cognitivos que afectaran a su voluntad, ni atravesaba una descompensación. Además, señalaba que sufría un dolor continuo y una "clara falta de sentido vital".
A lo largo del proceso, Noelia fue evaluada por profesionales de psicología clínica, neuropsicología y psiquiatría, que concluyeron que comprendía la gravedad de su decisión. Los informes determinaban que tenía un coeficiente intelectual dentro de la normalidad, sin alteraciones del pensamiento, aunque con síntomas depresivos cronificados derivados de su lesión medular y del dolor que padecía.
Los forenses aseguraron que su petición fue realizada de forma "libre, sin injerencia ni influencia de su propia enfermedad mental", y varios médicos coincidieron en que conservaba plenamente sus capacidades para decidir sobre su vida.
El Tribunal Supremo rechazó en enero de este año el recurso presentado por su padre, agotando la vía judicial ordinaria. Posteriormente, el Tribunal Constitucional también desestimó por unanimidad el recurso de amparo. El caso llegó incluso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que rechazó las medidas cautelares solicitadas para paralizar el proceso.
La oposición del padre y el debate sobre la ley
Durante estos meses, Abogados Cristianos defendió que la joven no tenía la "capacidad necesaria para tomar la decisión" debido a sus antecedentes psiquiátricos, y denunció un supuesto "vacío legal" por la falta de protocolos obligatorios de tratamiento en salud mental antes de autorizar la eutanasia.
La organización llegó a solicitar medidas cautelarísimas para que Noelia recibiera tratamiento psicológico y psiquiátrico previo, al considerar que el caso evidenciaba "un problema estructural de la legislación".
Un caso marcado por el conflicto familiar
El proceso también ha estado atravesado por un fuerte conflicto familiar. En una de sus intervenciones públicas, Noelia relató la distancia con su padre y el impacto emocional que le causaron sus palabras: "Me dijo que no vendría a la eutanasia ni al entierro, que no quería saber nada más de mí, que para él estaba muerta".
"Yo le decía: 'Papá, que esto no es un juego, que a mí también me duele'", explicaba la joven, que lamentaba la falta de contacto: "No me llama nunca, no me escribe nunca. ¿Para qué me quiere viva?".
Por su parte, su madre pidió públicamente hasta el último momento que reconsiderara su decisión. "¿Qué puedo hacer más por ti para que salga de ti?", le dirigió en televisión, apelando a que, si cambiaba de opinión, contaría con su apoyo: "Yo voy a estar para lo malo, pero también para lo bueno".