Para entender mejor cómo está el mundo, en vez de tanto experto en geopolítica, a lo mejor tenemos que escuchar más a los primatólogos. Me tiene fascinada el estudio que acaba de publicarse en la revista Science sobre lo que está pasando con los Ngogo, la mayor comunidad de chimpancés de África. Han descubierto que en el parque nacional de Kibali, en Uganda, los chimpancés se están matando entre ellos. Hay una guerra civil de chimpancés. Y eso, por lo visto, los humaniza mucho.
Ya sabíamos que los chimpancés se nos parecían tanto a los humanos, qué sé yo, por la cantidad de ADN que compartimos, un noventaypico porciento, o porque a veces usan herramientas, muestran empatía y se abrazan o por cómo juegan. Qué revelador que sea matarse entre ellos lo que les humanice. No hay muchas especies capaces de algo así. De iniciar un conflicto sangriento y coordinado entre miembros de una misma comunidad que antes estaba unida. No es lo mismo que atacar a los intrusos. Esto de pasar de cooperar a matarse es muy humano.
Todo empezó con la polarización, dicen los primatólogos. Las convivencia entre los chimpancés se fue erosionando sin saber muy bien por qué, que es como empiezan estas cosas. Primero dejaron de interactuar entre ellos, ya no jugaban juntos. Luego llegó la división, y, después, la violencia y la guerra. Empezaron los machos alfa. Después, el desastre. Y ahí están los chimpancés Ngogo, de repente, matándose a golpes entre ellos en ataques sostenidos y coordinados en lo que hasta hace poco era una comunidad pacífica que convivía tranquilamente.
Muy humano todo. Y ahí están los antropólogos, estudiando cómo un grupo de simios puede pasar de convivir tranquilamente a tratarse como desconocidos y luego matarse entre ellos. Qué hace que la convivencia se vuelva frágil y se rompa. Y cuando descubran cómo una comunidad se vuelva contra sí misma, que nos lo cuenten. A ver si encuentran las causas de esa polarización que hace que los chimpancés parezcan más humanos y los humanos, más simios.
Hasta los monos se polarizan.
Es triste, pero eso los humaniza