Laura Borràs reivindica su inocencia tras el indulto y señala un 'lawfare': "Me niego a ser españolizada"
La expresidenta del Parlament y de Junts sostiene que la condena por su gestión al frente de la Institució de les Lletres Catalanes fue un caso de "lawfare" y rechaza cualquier idea de arrepentimiento. El Gobierno le conmutó en julio la pena de prisión de cuatro años y medio por otra de dos, pero mantuvo la multa y las inhabilitaciones.
El indulto ha evitado que Laura Borràs tenga que ingresar en prisión, pero no ha cerrado el conflicto político y judicial que acompaña a su caso. La que fuera una de las principales dirigentes del independentismo catalán mantiene intacta su versión de los hechos y vuelve a situar el término "lawfare" en el centro de su discurso, al tiempo que reclama a las fuerzas independentistas dejar atrás sus enfrentamientos y recuperar una estrategia común.
Borràs se ha pronunciado en estos términos este lunes durante una intervención en la Universitat Catalana d'Estiu, celebrada en Prada de Conflent, en Francia. Allí ha defendido que no necesita rehabilitación ni considera que deba pedir disculpas por los hechos por los que fue condenada.
"No tengo nada de lo que rehabilitarme o arrepentirme", ha afirmado. La dirigente independentista continúa inhabilitada para ejercer determinados cargos públicos pese al indulto de la pena de prisión.
Un indulto que evita la entrada en prisión
El Consejo de Ministros aprobó el pasado 28 de julio un indulto parcial para Borràs. La medida sustituyó la pena de cuatro años, seis meses y un día de prisión por otra de dos años, mientras que se mantienen el resto de las consecuencias de la condena.
El indulto se concedió en los términos que había planteado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el órgano que dictó la sentencia contra Borràs en 2023. El tribunal había considerado que la pena de prisión resultaba "desproporcionada y excesiva" y había propuesto que fuera sustituida por una pena que permitiera evitar su entrada en prisión.
La medida de gracia no elimina la condena. Borràs mantiene la multa y las penas de inhabilitación recogidas en la sentencia. El Real Decreto publicado en el BOE establece además que la conmutación de la prisión queda condicionada a que no cometa otro delito doloso durante cinco años.
La condena por su gestión en la Institució de les Lletres Catalanes
El origen del caso se encuentra en la etapa de Borràs como directora de la Institució de les Lletres Catalanes entre 2013 y 2018. El TSJC la condenó en marzo de 2023 por prevaricación administrativa y falsedad documental en relación con la adjudicación y fraccionamiento de contratos.
La sentencia fue posteriormente recurrida ante el Tribunal Supremo, que en febrero de 2025 confirmó la condena de prisión, la inhabilitación y la multa. El alto tribunal rechazó además que pudiera beneficiarse de la ley de amnistía al considerar que los delitos por los que fue condenada eran delitos de corrupción y no tenían relación con el proceso independentista.
Ese fallo es precisamente uno de los elementos que Borràs continúa cuestionando al reivindicar que fue víctima de "lawfare", término utilizado para describir el supuesto uso de procedimientos judiciales con una finalidad política.
"Me niego a ser reeducada"
Durante su intervención, Borràs ha cuestionado también las consecuencias políticas que se han derivado de su condena. Ha afirmado que el hecho de haber recibido un indulto parcial no implica que haya cambiado su posición sobre el proceso judicial.
La expresidenta de Junts ha aludido asimismo a la falta de arrepentimiento que, según ha explicado, se le reprocha, y ha rechazado la idea de que deba modificar sus planteamientos como consecuencia de la condena.
"Me niego a ser reeducada, algo que, en español judicial -os lo traduzco- quiere decir 'españolizada", ha asegurado.
Borràs ha presentado su caso dentro de una experiencia más amplia del movimiento independentista catalán y ha reivindicado la necesidad de recuperar una estrategia política común después de los años transcurridos desde el referéndum del 1 de octubre de 2017.
Críticas a las divisiones dentro del independentismo
Más allá de su situación personal, el discurso de Borràs se ha centrado en la situación actual del independentismo catalán. La exdirigente de Junts ha defendido que el movimiento debe dejar atrás las disputas internas y centrarse en construir una nueva estrategia.
A su juicio, las diferencias entre las distintas corrientes independentistas han terminado debilitando al propio movimiento. Borràs ha reclamado recuperar la capacidad de movilización y la voluntad de alcanzar objetivos políticos.
"Nos hace falta recuperar la voluntad de ganar", ha afirmado.
La expresidenta del Parlament ha advertido de que un movimiento político que dedica más esfuerzos a determinar responsabilidades por derrotas anteriores que a preparar una estrategia para el futuro corre el riesgo de perder su objetivo principal.
En ese contexto, ha utilizado el concepto de "autofagia" para describir las disputas internas del independentismo catalán y ha considerado que esas divisiones terminan beneficiando al Estado.
El debate sobre el "lawfare" y la condena
La reivindicación de Borràs llega después de que los tribunales hayan mantenido su responsabilidad penal por los hechos relacionados con la contratación en la ILC. El Supremo confirmó la condena en 2025 y descartó la aplicación de la amnistía solicitada por su defensa.
El indulto tampoco supone una revisión judicial de esa condena. El Gobierno explicó que su decisión se limitaba a conmutar la pena de prisión y que se mantenían la multa y las inhabilitaciones. El BOE justificó la medida en razones de "justicia y equidad", teniendo en cuenta las circunstancias de la condenada y los informes del tribunal sentenciador y del Ministerio Fiscal.
Por tanto, la situación de Borràs combina dos elementos diferentes: la condena judicial permanece vigente, mientras que la pena de prisión ha sido sustituida mediante una decisión del Ejecutivo.
La propia Borràs, sin embargo, considera que la cuestión no quedará resuelta mientras no exista un pronunciamiento judicial que reconozca, según su interpretación, la existencia de una injusticia en el procedimiento.
Borràs pide mirar hacia el futuro
En su intervención, la expresidenta de Junts ha rechazado que el independentismo se quede instalado en la discusión sobre quién tuvo la responsabilidad de los errores cometidos durante el procés.
Su propuesta pasa por analizar lo ocurrido y utilizarlo para diseñar una nueva estrategia, con mayor unidad entre las diferentes sensibilidades del movimiento.
"Hay que aprender de los errores", ha defendido, al tiempo que ha rechazado la idea de que la última década de independentismo haya sido inútil.
Para Borràs, el reto pasa ahora por reconstruir la capacidad política del movimiento independentista y evitar que las disputas internas sustituyan al objetivo que, según ha defendido, debe seguir guiándolo.