Madrid |
Las monjas de Belorado aseguraban hace unos días que viven bajo el "juicio de Dios". Pero ha sido el Juzgado de Primera instancia e Instrucción de Briviesca quien ha fallado en contra y ha ordenado su desahucio del convento en el que viven.
La sentencia, conocida este jueves, condena a las religiosas a abandonar el convento donde aún residen y a devolver el inmueble al Monasterio de Belorado, cuyo Superior Mayor es el Comisario Pontificio. Si no cumplen voluntariamente, podrían ser desalojadas por la fuerza.
El conflicto se remonta a mayo de 2024, cuando un grupo de religiosas clarisas anunció su ruptura con la Iglesia católica. Rechazaron públicamente la autoridad del papa y adoptaron ideas sedevacantistas, una corriente que no reconoce la legitimidad de los pontífices posteriores a Pío XII. La reacción del Arzobispado fue inmediata: excomunión, expulsión de la vida consagrada y un requerimiento para abandonar el convento.
Tras la negativa de las exmonjas a marcharse, el caso llegó a los tribunales. El juicio se celebró el 29 de julio, tras varios aplazamientos. En esa vista, ellas defendieron que el convento "es suyo" y que confiaban en "el juicio de Dios". Además, acusaron directamente al arzobispo, porque según ellas, Mario Iceta actúa "movido por su propia ambición" para quedarse con sus monasterios.
A raíz de ello, el Arzobispado, dirigido por Iceta, solicitó judicialmente la restitución del monasterio, al entender que las religiosas ya no pertenecen canónicamente a la orden ni tienen derecho a utilizar los bienes de esta.
La jueza ha dado la razón a la Iglesia, subrayando en su fallo que las exmonjas "no han demostrado título alguno que justifique y legitime el uso del inmueble frente a su titular".
La sentencia no fija un plazo específico para ejecutar el desalojo. Y además, la defensa de las religiosas ya ha anunciado que recurrirá la decisión ante la Audiencia Provincial de Burgos, lo que podría alargar el proceso durante varios meses.
Mientras se resuelve la batalla judicial, las exmonjas han comenzado una nueva etapa en Asturias. En la localidad de Arriondas han alquilado un hotel donde han abierto un restaurante, con el que pretenden sostener económicamente a su comunidad.
Bajo el original concepto de "restaurante de clausura", han transformado su vocación espiritual en un proyecto empresarial con el que buscan garantizar su subsistencia tras romper con Roma.