Un Goya para la ONU, el Vaticano y el Parlamento Europeo: así es el impacto global de Semillas de Kivu
El corto documental que logró el Goya en 2025 se proyecta en los principales centros de poder internacional mientras su codirector Néstor López prepara su esperada versión en largometraje.
A las puertas de la gala de los Goya, Semillas de Kivu se consolida como uno de los grandes fenómenos del cine documental español reciente: un corto ganador del Goya que no solo emociona en las salas, sino que ha dado el salto a los grandes foros internacionales de decisión y conciencia global, como la sede de Naciones Unidas, el Parlamento Europeo y el Vaticano.
Este recorrido, inédito para una obra de este formato, refuerza la importancia del proyecto y multiplica el alcance de su mensaje sobre la violencia sexual como arma de guerra en la República Democrática del Congo.
En el centro de este hito está Néstor López, cineasta leonés de 33 años con tres premios Goya en su trayectoria, que escribe, codirige junto a Carlos Valle y produce Semillas de Kivu. Su mirada combina denuncia y humanidad al seguir a un grupo de mujeres que llegan al Hospital de Panzi, fundado por el Premio Nobel de la Paz Denis Mukwege, para iniciar un proceso de sanación física y emocional tras sufrir violaciones sistemáticas utilizadas para destruir el tejido social de sus comunidades.
Reconocimiento internacional
El reconocimiento al corto no se limita al Goya a Mejor Cortometraje Documental 2025, sino que se traduce en más de 100 festivales en 50 países, menciones en SEMINCI, Sitges, Málaga y la inclusión de López en la lista Forbes Top 100 Creativos 2024. A ello se suma la preselección de Semillas de Kivu para los Oscar, consolidando una carrera internacional que legitima aún más la presencia de la obra en espacios como la ONU, el Parlamento Europeo y el Vaticano.
Que un cortometraje documental se proyecte en estas tres instituciones por primera vez en la historia supone un antes y un después en la relación entre cine y diplomacia humanitaria. Semillas de Kivu convierte el cine en una herramienta de incidencia política, poniendo delante de representantes religiosos, diplomáticos y legisladores europeos el testimonio de mujeres cuya vida ha sido marcada por una guerra silenciosa que dura ya 25 años. En un contexto en el que los minerales estratégicos que usamos a diario en nuestros teléfonos están vinculados a violaciones y masacres, el documental obliga a mirar de frente el coste humano de una economía globalizada.
Uno de los ejes narrativos más poderosos de la obra es el dilema de las madres que han quedado embarazadas a raíz de las agresiones, obligadas a decidir si aceptan a esos hijos nacidos de la violencia. El documental muestra cómo, en medio de la devastación, la maternidad puede convertirse en una inesperada fuente de esperanza y en un posible camino hacia la reinserción social, subrayando la resiliencia y la capacidad de reconstrucción de las supervivientes.
De Cortometraje a largo documental
La trayectoria de Néstor López, con tres Goya -Mejor Cortometraje Documental 2022, Mejor Cortometraje Documental 2025 y Mejor Cortometraje de Ficción 2025- y tres preselecciones a los Oscar, es clave para entender el impacto de Semillas de Kivu. Su compromiso con historias que ponen el foco en los Derechos Humanos convierte su filmografía en una herramienta de sensibilización que trasciende las pantallas y se instala en la agenda pública internacional.
El siguiente paso ya está en marcha: Semillas de Kivu se prepara para convertirse en un largometraje documental. Este salto de corto a largo permitirá profundizar todavía más en el contexto del conflicto en Kivu, en el papel de los minerales estratégicos y en los procesos de reparación y justicia para las víctimas, ampliando el recorrido del proyecto en festivales, plataformas y espacios institucionales de todo el mundo.
De este modo, la historia que empezó como cortometraje premiado en los Goya aspira a consolidarse como referencia global en la defensa de los Derechos Humanos y en la denuncia de la violencia sexual como arma de guerra.
Con la proximidad de la gala de los Goya, el título Semillas de Kivu ya no solo remite a un premio, sino a una semilla de transformación que germina en la ONU, el Vaticano y el Parlamento Europeo. La combinación del talento de Néstor López, el altavoz de las grandes instituciones y la futura versión en largometraje sitúan al proyecto como un ejemplo de cómo el cine puede cambiar conciencias y contribuir a frenar una de las guerras más olvidadas de nuestro tiempo.