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El fuego cerca el Monasterio de San Juan de la Peña: así fueron evacuados de urgencia los restos de los primeros reyes de Aragón

El implacable avance del incendio de Las Peñas de Riglos obliga a la UME y al Gobierno de Aragón a rescatar los huesos del Panteón Real y bienes de incalculable valor del histórico monasterio.

Katia Sanz Amado

Madrid |

UME

El Real Monasterio de San Juan de la Peña, enclavado en el término municipal de Jaca (Huesca), se ha visto gravemente amenazado por el incendio forestal declarado el pasado lunes en Las Peñas de Riglos. Ante el rápido avance de las llamas y el riesgo inminente de que el fuego devorara el Monasterio Viejo, las autoridades han desplegado un operativo de emergencia para salvaguardar siglos de historia.

Este enclave, fundamental en los orígenes del antiguo Reino de Aragón, aúna historia y arte, albergando en su interior desde las sepulturas de los primeros monarcas aragoneses hasta la que fue la custodia del Santo Grial durante más de tres siglos en la Edad Media.

La gravedad del incendio generó una situación límite que obligó al Gobierno de Aragón a intervenir de urgencia junto a la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Guardia Civil.

En una primera incursión al edificio, que ya se encontraba desalojado, los efectivos militares lograron recuperar piezas de incalculable valor, como la indumentaria militar de gala original de Pedro Pablo Abarca de Bolesa, décimo Conde de Aranda, con la que fue enterrado.

En un post de X (antiguamente Twitter), la UME ha asegurado que "Cuando una emergencia amenaza no solo vidas y territorio, sino también siglos de historia, cada minuto cuenta".

Posteriormente, un equipo multidisciplinar de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural extrajo los restos óseos de los primeros reyes y miembros del linaje real, además de fragmentos de pintura mural y otras piezas arqueológicas que han sido depositadas temporalmente en el Museo de Huesca para garantizar su seguridad.

Cuna de monarcas y referente del románico

El cenobio atacado hoy por el fuego hunde sus raíces en la Alta Edad Media, época en la que sirvió como refugio de eremitas antes de alcanzar su máximo esplendor en el siglo XI. Fue entonces cuando el rey Sancho "el Mayor" de Navarra refundó el recinto para convertirlo en el Panteón Real, dotándolo de enormes bienes y prestigio.

Construido al amparo de una imponente roca y mimetizado con el entorno natural, el conjunto monumental esconde joyas arquitectónicas como su icónico claustro románico, una iglesia prerrománica, el Panteón de Nobles y la capilla gótica de San Victorián. Su relevancia trascendió a lo político, siendo también el escenario donde se introdujo el rito litúrgico romano por primera vez en la península ibérica en el año 1071.

La roca como escudo y el recuerdo de 1676

Paradójicamente, la propia orografía que da nombre y caracteriza al conjunto altoaragonés ha resultado vital para su defensa en esta crisis. La Unidad Militar de Emergencias destacó en su comunicado la enorme exigencia de la actuación para proteger el enclave, donde la gran roca sobre la que se asienta la pradera del Llano de San Indalecia actuó como un cortafuegos natural.

La amenaza de las llamas no es un capítulo nuevo para este rincón oscense; de hecho, fue precisamente otro incendio devastador el que motivó en 1676 la construcción del llamado Monasterio Nuevo en la zona superior, unas dependencias que fueron abandonadas tras la desamortización en 1835 y que actualmente acogen un centro de interpretación y una hospedería.

Continúa el incendio en Huesca

Desgraciadamente, el fuego todavía sigue sin estar controlado y son ya 16 los municipios que han tenido que ser desalojados.

Las localidades evacuadas son Bailo, Larués, Santa Cruz de la Serós, Binacua, Ena, Centenero, Botaya, Villalangua, Salinas de Jaca, Alastué, Arbués, Osia, Santa María de La Peña, Triste, La Peña Estación, Yeste y Anzánigo.