El director Christopher Nolan, en el punto de mira por rodar en el Sáhara: "No les quitaremos ojo"
Figuras del cine español alzan la voz contra la decisión de grabar en Dajla, ciudad controlada por Marruecos y situada en pleno territorio saharaui ocupado
Madrid |
La elección de Dajla, como escenario de rodaje, una ciudad situada en el Sahara Occidental y bajo ocupación marroquí desde hace décadas, como localización de rodaje para la nueva película de Christopher Nolan, La Odisea, ha desatado una tormenta entre organizaciones pro derechos humanos y referentes del cine español.
El proyecto, protagonizado por o por Matt Damon y Tom Holland, no ha pasado desapercibido para colectivos como el FiSahara el Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental ni para actores como Javier Bardem o Icíar Bollaín, que han puesto su firma en un manifiesto contundente.
Sin el consentimiento del pueblo saharaui
El comunicado, dirigido tanto a Nolan como a Universal Pictures y Syncopy, cuestiona con dureza el silencio del equipo respecto a su decisión de filmar en una ciudad cuya soberanía está en disputa desde hace más de cuatro décadas. "El Sr. Nolan filmó allí sin el consentimiento del pueblo saharaui. El único consentimiento que recibió provino de la fuerza ocupante: Marruecos. A día de hoy, Dajla y el Sáhara Occidental no son el lugar soñado que Nolan imagina para su película", denuncia el texto.
La crítica no se detiene ahí. El documento firmado, también por Aitana Sánchez-Gijón, Rodrigo Sorogoyen o Carolina Yuste, entre otros, acusa al equipo de producción de haber colaborado, tal vez de forma inconsciente, con una estrategia de blanqueamiento.
"Marruecos ha convertido a Dajla en un centro turístico, tal y como Netanyahu pretende hacer con Gaza, un sitio para practicar kitesurf, eventos culturales (incluido un festival que imita a FiSahara), conferencias, proyectos de energía renovable utilizados para maquillar de verde la ocupación, etc", afirman.
De la gran pantalla a la política internacional
El conflicto del Sáhara Occidental es uno de los más prolongados y olvidados del mundo. Tras el fin del dominio colonial español en 1975, Marruecos ocupó el territorio y expulsó a miles de saharauis, hoy repartidos entre los campamentos de refugiados en Tinduf (Argelia) y zonas bajo ocupación. La ONU sigue considerando al Sáhara como un territorio no autónomo pendiente de descolonización.
El uso de Dajla como plató de cine ha encendido todas las alarmas entre quienes luchan por la autodeterminación saharaui. "Nolan y su equipo pueden haber contribuido sin saberlo a la represión del pueblo del Sáhara Occidental, ayudando a normalizar la brutal ocupación de Marruecos", insiste el manifiesto.
Una invitación y una advertencia
La respuesta que esperan los firmantes no se queda solo en el plato ético. "Exigimos al Sr. Nolan y al estudio/compañías involucradas en La Odisea que reconozcan públicamente que no deberían haber filmado escenas en Dajla" y que estas secuencias no aparezcan en la versión final del filme.
Además, animan al cineasta a escuchar a los saharauis de primera mano, para comprometerse directamente con los y las defensoras de derechos humanos, cineastas y periodistas en riesgo que puedan darle un relato de primera mano de su situación, y asistir al FiSahara, "alojándose con una familia saharaui, viendo películas en el desierto del Sáhara y presenciando la realidad del pueblo saharaui".