Con la llegada del otoño, llega también la gripe, una enfermedad vírica que tiene especial incidencia entre los meses de marzo y noviembre, y que afecta a millones de personas en todo el mundo: cada año, se registran entre 3 y 5 millones de casos graves en todo el mundo, y una cifra de muertos que va desde los 290.000 a los 650.000, y que se localizan sobre todo en países en vías de desarrollo. Los síntomas, según indica la Organización Mundial de la Salud, incluyen la tos, fiebre, dolores musculares, de cabeza y articulares y un intenso malestar. A
Aunque la mayoría de casos son leves, una gripe complicada puede hacernos pasar unos días bastante desagradables, y la propagación de esta enfermedad estacional puede llegar a saturar los servicios médicos entre noviembre y marzo en España, cuando más prevalece la gripe.
La gripe, al ser un virus, se transmite por el aire: si una persona infectada tose o estornuda, el patógeno puede contagiarse a otras personas en el radio de 1 metro. La OMS indica también que es posible la transmisión a través de las manos, por lo que recomienda limpiarse las manos continuamente.
Una vez que un paciente es víctima de la infección, el virus se mantiene en incubación entre 1 y 4 días, aunque lo más habitual es que a los 2 días el usuario experimente los síntomas de la enfermedad. Si la gripe evoluciona favorablemente, los síntomas van desapareciendo en distintos plazos, en un período de entre 5 y 10 días.
La fiebre suele durar entre 3 y 5 días, aunque es importante monitorizar la temperatura, para que está no se eleve por encima de los 40º. La tos seca, por otro lado, puede durar entre 7 y 10 días, y el cansancio asociado con la gripe puede prolongarse hasta 2 semanas desde la aparición de los síntomas.
La mayoría de los adultos superan la enfermedad descansando y afrontando los síntomas con analgésicos como el paracetamol, la aspirina o el ibuprofeno. Sin embargo, debemos tener especial cuidado con los niños pequeños, los ancianos y las personas con enfermedades crónicas, pues los síntomas en ellos pueden suponer un riesgo importante para la salud.
Si la gripe tiene tanta incidencia en el mundo es debido a la facilidad con la que se puede contagiar; por lo tanto, la Organización Mundial de la Salud recomienda a los enfermos que se queden en casa para evitar la transmisión. Una persona contagiada puede contagiar la enfermedad un día antes de la aparición de los síntomas - cuando el virus aún está en periodo de incubación-, y hasta siete días después de haber contraído la enfermedad. Sin embargo, los niños pueden contagiar el virus hasta dos semanas después de haber contraído la gripe.