Cuándo el deporte para niños deja de ser divertido para ser competitivo: "Los entrenadores deberían formar y olvidarse de resultados"
Muchos padres y madres llevan a sus hijos a una competición deportiva y por ello nos planteamos ¿con qué actitud se toman los niños el deporte? ¿es una cosa divertido o ya empieza a ser algo altamente competitivo? Porque no nos engañemos, llega una edad en la que las competiciones dejan de ser un juego y empiezan a ser eso: un auténtico sacrificio para los niños.
En las categorías prebenjamín (6-7 años) y benjamín (8 a 9) de cualquier competición deportiva en España, los torneos se viven como una actividad lúdica en la que los niños aprenden valores como el compañerismo, compartir, trabajar en equipo... Si es fútbol o baloncesto generalmente se intenta que todos los jugadores tengan minutos y no se mira tanto el resultado. Respecto a esto el psicólogo David Llopis asegura que en estas edades lo más importante es el esfuerzo. "A veces la conversación gira en torno al resultado ¿cómo has quedado? Pero si lo que quieres es potenciar otros aspectos u otros valores como por el ejemplo el esfuerzo es más recomendable que hagas preguntas como ¿estás muy cansado? ¿te has esforzado bastante?" asegura Llopis.
Hay que potenciar otros aspectos como el esfuerzo
El psicólogo deportivo Rubén Yeguas opina que a edades tempranas, lo más importante es aprender valores. "Creo que el niño a esas edades tiene que estar más por el disfrute con los compañeros, la familiarización con el deporte, tiene que estar más por la coordinación motriz, por la enseñanza y aprendizaje de todos esos valores de responsabilidad, compromiso, puntualidad... y poco a poco pues se debe ir introduciendo esa competitividad", asegura.
Cada vez más minutos en el banquillo
Ya con 10-11 años, con 12-13 años y, sobre todo, en cadetes, con 14-15 años, la cosa cambia, parece que se pone seria. Ya hay que aprender algunas tácticas, se busca el máximo rendimiento de cada jugador, los chavales que tienen menos habilidades se van quedando cada vez más minutos en el banquillo y los mejores se convierten en los favoritos de los entrenadores.
La historia de Anna con su hijo jugador de hockey
"Cuando mi hijo tenía 14 años era de largo el mejor jugador de su equipo de hockey patines y estaba siempre arriba en la clasificación de su nivel comarcal. Era muy feliz jugando hasta que un día los seleccionadores del primer equipo le vieron jugar y decidieron que debería estar con los elegidos. Ahí empezaron entrenos más exigentes y desplazamientos más largos. A veces tocaba ir a jugar a 300 kilómetros de distancia. Todo eran sacrificios que aceptábamos con gusto, el chaval estaba en el primer equipo, jugaba poco pero sus padres le seguíamos animando y diciéndole lo que no ocurrió: pronto te darán más minutos", afirma Anna.
No quiso entrenar más y solo de pensarlo le daba ansiedad
"Pero llegó el partido ilusionante, tocaba jugar con el Barça. El primero, que se jugaba en casa no jugó ni un minuto. El segundo se jugó en el campo del Barça en Barcelona, y de nuevo no jugó ni un minuto. Mi hijo se pasó el viaje de vuelta a casa llorando. Ya no quiso entrenar más y solo de pensarlo le daba ansiedad", termina.
"Lo que quiere tu hijo, es jugar"
A veces hay que volver a la raíz de todo: practicar deporte para pasárselo bien y disfrutar. El exentrenador de la Selección, Luis Enrique, tiene un mensaje para los entrenadores y para las familias de los jóvenes deportistas.
Aboga firmemente por que los entrenadores de fútbol base se enfoquen exclusivamente en la formación técnica, la diversión y el desarrollo personal de los niños, olvidándose de los resultados, marcadores o trofeos.
Si tu hijo no juega o no juega de manera repetida, a otro equipo
"Los entrenadores de formación deberían formar, olvidarse de resultados y dar minutos a todos los jugadores. Y si eres padre y tu hijo no juega o no juega de manera repetida, a otro equipo. No se llamará 'el mejor', se llamará de otra manera pero no pasa nada, si lo que quiere tu hijo es jugar", afirma Luis Enrique.