MEDUSAS

Cómo saber si hoy hay medusas en tu playa antes de coger la toalla

Es la duda de cualquier mañana de agosto: coger las cosas y plantarse en la playa sin saber si el agua estará llena de medusas o pasar antes cinco minutos comprobándolo. Existen varias formas de averiguarlo, algunas en tiempo real y otras que permiten anticiparse un día o dos, y ninguna requiere más que el móvil.

MedusApp supera las 700.000 descargas y estrena mapa interactivo para rastrear medusas este verano

ondacero.es

Madrid |

Imagen de archivo de una medusa en una playa. | Getty Images

El temor de muchos a la hora de meterse en el mar es si hay medusas o no, pero conviene saber de entrada que la presencia de medusas es un fenómeno muy local y muy cambiante. Puede haber una playa impracticable y otra a tres kilómetros completamente limpia, y la situación puede darse la vuelta en unas horas.

Eso explica por qué ninguna previsión general sirve de mucho y por qué los sistemas que funcionan son los que combinan avisos de gente que está allí en ese momento con datos de viento y corrientes.

Las aplicaciones de aviso

La más extendida en el litoral mediterráneo es MedusApp, nacida del proyecto europeo Life Cubomed y dirigida por investigadores de la Universidad de Alicante. Funciona con reportes de los propios usuarios: cualquiera puede avisar de un avistamiento con fotografía, y el resto consulta el mapa antes de salir.

Es gratuita, está en Android y en iOS, e incluye además una guía con una veintena larga de especies clasificadas por su capacidad urticante. Sirve también para lo contrario de lo que uno espera: los avisos de playa limpia son tan útiles como los de medusas.

En Andalucía existe Infomedusa, de la Fundación Aula del Mar Mediterráneo, con un planteamiento distinto y complementario. Además de los avisos, publica partes científicos diarios, previsión de llegada y estado de las banderas, con datos de viento, temperatura y oleaje.

La limitación de ambas es la misma y conviene tenerla presente: dependen de que alguien haya avisado. En una playa concurrida, la información llega rápido; en una cala pequeña un martes por la mañana puede no haber nada publicado.

La bandera y el puesto de vigilancia

El sistema oficial sigue siendo el de la playa, y es el más fiable porque lo mantiene quien está mirando el agua todo el día.

Existe una bandera específica, blanca con la silueta de dos medusas, que advierte de que se han detectado en la zona. Es distinta de la morada, que señala la presencia de especies acuáticas peligrosas en general y que, conviene saberlo, no prohíbe el baño: obliga a extremar la precaución.

Si uno ve medusas y no hay señalización, lo recomendable es avisar al puesto de vigilancia más cercano. Y a la inversa: una llamada al ayuntamiento o al servicio de salvamento antes de salir de casa resuelve la duda mejor que cualquier aplicación.

La llegada masiva de medusas a la orilla no depende de que haya más o menos en el mar, sino del viento y de las corrientes que las empujan hacia la costa.

En el Mediterráneo, los vientos de levante son los que suelen acercarlas. De ahí que la situación cambie tan rápido y que un parte de viento sea, indirectamente, un parte de medusas.

Hay además una regla empírica que tranquiliza: los episodios rara vez se prolongan más de tres días seguidos. Si hoy la playa está imposible, es probable que en cuarenta y ocho horas el panorama sea otro.

De fondo hay una tendencia que sí es estructural. El calentamiento del mar, la reducción de lluvias invernales, que rebaja las diferencias de salinidad que antes las mantenían alejadas de la costa, y la sobrepesca de sus competidores y depredadores han alargado la temporada, que ya no se ciñe a los meses centrales del verano.