PSICOLOGÍA

La ciencia dice que pensar demasiado está directamente relacionado con la ansiedad

Pensar demasiado no solo produce malestar puntual, sino que puede desencadenar o agravar cuadros de ansiedad. Sin embargo, adoptar estrategias probadas, como la meditación o el ejercicio, puede romper ese círculo vicioso.

Tomás Sanjuán

Madrid |

La ciencia dice que pensar demasiado está directamente relacionado con la ansiedad | Pexels

Pensar en exceso, también conocido como "overthinking" o rumiación, no es solo una señal de preocupaciones pasajeras: según múltiples investigaciones, está estrechamente vinculado con la aparición y el agravamiento de la ansiedad.

Un estudio de la Universidad de California en San Diego concluyó que las personas que tienden a rumiaciones oscuras presentan niveles significativamente más altos de ansiedad y depresión que quienes no lo hacen. Además, una revisión en The Lancet de 2020 encontró que el estrés crónico generado por el pensamiento excesivo está directamente asociado con la aparición de trastornos de ansiedad y depresión.

Es por eso que la rumiación, ese bucle interminable de pensamientos negativos sobre hechos del pasado o escenarios futuros, se considera un factor de riesgo conocido para trastornos emocionales clínicos como la ansiedad generalizada.

¿Por qué sucede?

Investigaciones recientes han mostrado que la activación continua de redes cerebrales vinculadas al miedo, como la amígdala, y otras zonas de la cognición social favorece este tipo de pensamiento constante. Esta conexión cerebral perpetúa un ciclo de preocupación y alerta emocional, dificultando que la mente se desconecte.

El "pensar demasiado" se asocia, además de con la ansiedad, a
trastornos del sueño, agotamiento constante y problemas de concentración. Puede convertirse en un obstáculo para tomar decisiones, generando más estrés y perpetuando la inacción.

La ciencia también ofrece soluciones prácticas

  • Mindfulness y meditación para centrarse en el presente.
  • Distracción activa: se puede leer, socializar o escribir en un diario como forma de interrumpir los bucles mentales.
  • Terapias cognitivo-conductuales específicas para la rumia, que han demostrado desconectar la red de pensamientos negativos.