Madrid |
Cada vez son más los conductores que se encuentran con coches que, nada más detenerse en un semáforo o en una retención, apagan automáticamente el motor. Es el sistema Start-Stop, una tecnología diseñada para reducir emisiones contaminantes y ahorrar combustible en entornos urbanos. Pero, ¿realmente beneficia a largo plazo al vehículo?.
El sistema, presente en gran parte de los vehículos nuevos, se activa bajo condiciones muy específicas como que la batería esté cargada, que no haya un exceso de calor o frío en el habitáculo y que, en coches manuales, la palanca esté en punto muerto. Si no se cumplen estos requisitos, el sistema no se activa, aunque esté encendido por defecto.
Sin embargo, algunos expertos en mecánica ya advierten que su uso constante, sobre todo en situaciones de tráfico denso, podría salir caro. Juan José, mecánico sevillano con años de experiencia, es rotundo. "Lo que tienes que hacer sí o sí cuando estés en un atasco es desactivar el Start-Stop".
Según explica, el continuo arranque y apagado en esos momentos no solo fatiga la batería, sino que también puede terminar afectando al motor de arranque. Y añade una advertencia importante con la llegada del verano. "Te vas a quedar sin aire acondicionado cuando el motor pare", lo que en plena ola de calor puede resultar incluso peligroso si se viaja con personas vulnerables.
Además, subraya que "el calor afecta muchísimo cuando está a ralentí", lo que puede provocar un sobreesfuerzo en el sistema de refrigeración. Su consejo para quienes se enfrenten a un atasco largo es claro: usar la primera marcha y el embrague con la mayor suavidad posible, y evitar estirarlo más de la cuenta para no deteriorar esas piezas esenciales.
En cuanto a las paradas más breves, como los semáforos, hay cierto margen de decisión. En autoescuelas, por ejemplo, recomiendan mantener una marcha puesta, ya que facilita la salida y evita que el coche se cale. Pero si se prevé una espera prolongada, lo más adecuado es colocar el coche en punto muerto. La razón es sencilla: pisar el embrague durante demasiado tiempo genera desgaste, y más aún si se repite continuamente en ciudad.