La solución a las infecciones resistentes puede estar en unos virus rescatados de aguas residuales
Los virus bacteriófagos se acoplan a las bacterias y se multiplican en su interior hasta destruirla. Se usaban a principios de siglo para combatir infecciones -siguen usándose en algunos países- pero su investigación quedó abandonada en favor de los antibióticos. Ahora, ante el riesgo de multi resistencias, la ciencia vuelve a mirar hacia ellos.
Madrid |
Si con este personaje, un fago, hiciéramos una película, nos saldría una de acción con todos los ingredientes para el éxito. Un protagonista-héroe, nacido en los bajos fondos, de apariencia atractiva y capaz de eliminar, silenciosamente, a un enemigo imbatible. Así son, de ahí nacen y así actúan los virus bacteriófagos, los microorganismos más abundantes del planeta.
Su investigación sigue estando en las manos de los microbiólogos y los infectólogos, fascinados por una técnica del pasado pero que ahora puede convertirse en la solución para el grandísimo problema de las resistencias microbianas.
Un reportaje sobre estos virus, emitido en el programa de Onda Cero En Bones Mans ha sido elegido como primer premio de la XII edición de los premios de Periodismo del Instituto Fundación Roche en medicina personalizada. Este es el reportaje, por si a alguien le apetece escucharlo:
Los virus bacteriófagos empezaron a usarse contra las infecciones a mediados del siglo XX, pero terminó arrinconada por la investigación en antibióticos, más fáciles de producir, de más amplio espectro y capaces de llegar a más personas. Ahora que las resistencias microbianas nos están dejando casi sin arsenal terapéutico algunos investigadores vuelven la vista hacia los virus bacteriófagos, los fagos, virus que infectan y se replican dentro de las bacterias. Y son los microorganismos más abundantes del planeta. Para que nos hagamos una idea, superan en 10 veces el número de bacterias.
Secuestran a la bacteria y la matan
La primera pregunta que nos surge es: ¿Cómo actúan los fagos? Su ciclo vital implica la infección de la bacteria, la multiplicación dentro de ella, utilizando los recursos de la célula que la hospeda y la destrucción por tanto de la bacteria. "Secuestran a su bacteria anfitriona -explica María del Mar Tomás, infectóloga de la Sociedad Española de Enfermedades infecciosas y microbiología clínica- y utilizan los recursos de dicha bacteria para producir nuevos fagos y de esta forma lista la bacteria muriendo en el proceso".
¿Cuál es la ventaja que aportan? La principal es su número. Son tantos los fagos existentes: en la naturaleza, en el propio ser humano, en los animales, que siempre se puede encontrar uno que sirva para el propósito que buscamos, destruir una bacteria en concreto. El campo de actuación de la terapia es enorme -confirma Pilar Domingo, Investigadora del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas, centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia- porque al final cualquier bacteria que esté causando una infección vamos a poder tratarla con un fago. Hay que tener en cuenta que en los famosos, los virus de las bacterias, que la biodiversidad que existe en la naturaleza es enorme, hay entre diez y 100 veces más de fagos que de bacterias. Y eso nos permite, pues, poder encontrar siempre un fago que vaya a matar a la bacteria diana".
El potencial, por tanto, es infinito para atacar las infecciones bacterianas, algunas de las cuales son ahora mismo un reto médico porque hay cepas que se han vuelto resistentes a todos los antibióticos conocidos.
En más de 50 países y en veterinaria se sigue usando la fagoterapia
¿Por qué se abandonó su utilización hace años, en favor de los antibióticos? Lo cierto es que no se ha abandonado en todos, hay algunos países - algo más de 50- que siguen utilizando los fagos en humanos y se usan también en la medicina veterinaria, en pollos, bovinos y cerdos pero es verdad que la investigación no desarrolló todo su potencial y es ahora -desde hace unos años- cuando se está haciendo. ¿Por qué se paró? Por razones operativas. Aunque se usaron para intentar curar a pacientes con cólera no era entonces tan fácil ni tan higiénico, cuenta la doctora Tomás: "La terapia del fagos, incluso si hubiera sido muy efectiva en aquella época, era demasiado complicada para su utilización en la medicina. Estamos hablando desde la década de 1940. El nicho terapéutico de los esclavos quedó ocupado por los antibióticos, que eran más aptos y fáciles de utilizar en aquella época".
¿Cómo se preparan los fagos para su aplicación a un enfermo? Los obtenemos del medio ambiente. Los investigadores hacen una bioprospección y se extraen de acequias, campos de cultivo, suelos, incluso aguas residuales. En laboratorio son sometidos a una purificación y a su catalogación para ver su posible campo de actuación. Al microscopio, un fago es una estructura – de entre 24 y 200 nanomilímetros- con cabeza -donde tiene su adn-, cuello y cola. La cola la forman una especie de patas, que en realidad son fibras con las que el fago se adhiere a la bacteria para inyectar su material genético y matarlo.
¿Cómo los estamos utilizando? Como si fueran una alternativa a los antibióticos, aunque no tiene por qué ser así, algunos estudios los combinan con los antibióticos e incluso pueden devolver la efectividad a estos frente a algunas infecciones. "Lo que más se ha trabajado -apunta la doctora Domingo- son pacientes con infecciones crónicas, sobre todo personas con infecciones asociadas en los pulmones a bacterias resistentes . Y de hecho nosotros, por ejemplo, hemos tratado ya aquí en nuestro país, en España hemos realizado 15 tratamientos, la mayoría en pacientes con fibrosis quística, con infecciones crónicas. También hemos tratado prótesis, que también es otro de los grandes campos de investigación". Todo en contexto de uso compasivo y en fase de ensayo clínico.
Es una carrera armamentística entre los fagos y las bacterias
En esa fase de investigación las preguntas se multiplican y abren nuevas vías de estudio, asegura Pilar Domingo: "Son ahora mismo la única opción en pacientes que están infectados con bacterias multi resistentes en las cuales los antibióticos disponibles no funcionan. Y también nos preguntaremos si es posible que la bacteria genere resistencia. Los fagos evolucionan con la bacteria y de la misma forma que la bacteria, pueden generar resistencia, pero pueden también combatir esa resistencia y seguir infectando la bacteria, que es lo que ocurre en la naturaleza constantemente. Es una carrera armamentística entre los fagos y las bacterias para seguir infectando las y matándolos".
Como hablamos de tratamientos en vía de investigación ¿cómo se han pronunciado las agencias reguladoras como la Agencia Europea del Medicamento o la Agencia Española? En Europa ya existen borradores para una guía de utilización, pero todavía no está lista la definitiva, se está trabajando en ello.
En España se está apostando por la investigación y, de hecho, la Agencia Española del Medicamento ha autorizado algunos ensayos clínicos con fagos, sólo en ese contexto pueden utilizarse estas terapias, o a través de la fórmula del uso compasivo dentro del ensayo. Y siempre con un control previo de calidad que garantice la seguridad del tratamiento.
Recordemos siempre que la comercialización o aprobación de un medicamento o terapia es un proceso largo que permite avalar, además de la seguridad, su eficacia. En esto conviene ser cautos, aunque podamos entender la urgencia de algunos pacientes.