PSICOLOGÍA

Esta es la parte "más solitaria" de la jubilación, según la psicología

La jubilación es una etapa de la vida que aunque es deseada por muchos, también supone un cambio importante en la vida de las personas.

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ondacero.es

Madrid |

Dos personas mayores sentadas en un banco | Pixabay

La psicología tiene mucho que decir sobre esta etapa de la vida que, aunque en muchas ocasiones es deseada, supone un gran cambio en la vida de las personas. La jubilación trae consigo un sentimiento de soledad particular, según la psicología.

Muchas de las personas que se jubilan esperan sentir alivio al no tener que ir a la oficina y por fin disponer de tiempo para disfrutar haciendo lo que más les gusta. Pero nada más lejos de la realidad, ya que a muchos les sobreviene una soledad muy aislante.

La jubilación elimina el marco que sostenía muchas relaciones

La jubilación se puede sentir tan aislante porque elimina el marco que sostenía muchas relaciones, como las amistades laborales, que se construyen sobre la proximidad, no sobre la elección. El llamado "efecto de proximidad" está documentado por investigadores del MIT en la década de 1950.

Significa que tendemos a formar relaciones con las personas que encontramos físicamente con mayor frecuencia. No con las personas con las que somos más compatibles. No con quienes comparten nuestros valores más profundos. Simplemente con quienes están cerca.

Aunque eso no significa que esas relaciones no fueran reales, cuando la proximidad desaparece, también desaparece lo que las mantenía unidas.

Crisis de identidad

Por otro lado, la jubilación desencadena una crisis de identidad. Nuestro rol profesional está muy ligado a nuestro sentido de identidad, por eso cuando la identidad laboral desaparece con la jubilación, también lo hace todo un ecosistema de relaciones y es necesario construir un nuevo sentido de identidad fuera del trabajo.

Las amistades se desgastan cuando dejan de verse

Otra de las consecuencias de la jubilación es que dejas de ver a personas que antes veías con frecuencia, no solo en el trabajo. Algunos estudios apuntan a que pueden pasar aproximadamente tres años para que un buen amigo pase a ser un simple conocido si se deja de mantener contacto presencial.

Confunden familiaridad con intimidad

Con la jubilación hay una verdad que se hace más evidente: ver a alguien todos los días crea sensación de cercanía, pero no siempre es una intimidad emocional genuina. Al quitar el contacto diario con la jubilación, muchas personas se dan cuenta de que eran relaciones basadas en la proximidad.

Además, otra realidad de la jubilación y las relaciones es el aislamiento por la falta de iniciativa para mantener las amistades. Muchos se jubilan y, aunque sus agendas sociales se vacían, les sobreviene el aislamiento no porque quieran, sino porque el lugar de trabajo siempre había tomado la iniciativa para mantener sus relaciones.

Algunas investigaciones sobre la jubilación han encontrado que las personas que gestionan activamente sus pertenencias a grupos sociales durante la transición reportan mejores niveles de bienestar. Empezar a construir amistades fuera del trabajo antes de la jubilación evitará sentir la desconexión y la soledad.