Dimite el número dos de la Policía Nacional tras una denuncia por una presunta agresión sexual
Según la querella, habría agredido sexualmente a otra agente subordinada con la que mantuvo una relación sentimental en el pasado.
Un juzgado de Madrid ha citado a declarar como querellado al director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario principal José Ángel González, tras la presentación de una querella por un presunto delito de agresión sexual. El juez considera que los hechos descritos en la querella hacen presumir la posible existencia de delitos de agresión sexual. El acusado ha presentado su dimisión tras hacerse pública la denuncia que pesa sobre su persona.
En su resolución, el instructor indica que procede practicar las diligencias esenciales encaminadas a determinar la naturaleza de los hechos y, en su caso, el procedimiento aplicable. La decisión se adopta tras analizar el contenido de la querella presentada por una agente del propio cuerpo.
El escrito, firmado por el abogado de la denunciante, atribuye al alto mando policial la presunta comisión de delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos, con el agravante de abuso de superioridad. La querellante mantuvo en el pasado una relación de afectividad con el DAO.
Según la querella, dicha relación habría estado marcada desde su inicio por una "asimetría de poder institucional manifiesta", dada la posición jerárquica del querellado dentro del cuerpo. La denunciante sostiene que esa situación de subordinación fue utilizada para generar una dinámica de control y dominación psicológica.
Los hechos denunciados
La relación habría finalizado por decisión unilateral de la mujer, una circunstancia que, según el relato, el comisario no aceptó. A partir de entonces, siempre según la querella, se habría iniciado una conducta de acoso y contacto no deseado que culminó con los hechos denunciados, supuestamente ocurridos el 23 de abril de 2025.
Ese día, la agente se encontraba prestando servicio ordinario en la comisaría de Coslada cuando, a partir del mediodía, recibió múltiples llamadas telefónicas del DAO requiriendo su presencia inmediata. Ante su negativa inicial por motivos laborales, el querellado habría hecho uso explícito de su autoridad para instarla a abandonar su puesto y desplazarse en un vehículo policial camuflado para reunirse con él.
La mujer se trasladó a un restaurante donde el mando policial almorzaba con otro comisario y, tras permanecer un tiempo allí, ambos se dirigieron a un inmueble. Una vez en la vivienda, según el relato, el comisario habría iniciado un acercamiento físico de carácter sexual que fue rechazado de forma verbal y reiterada por la denunciante.
La querella sostiene que, pese a la negativa expresa, el DAO habría adoptado una conducta de naturaleza sexual caracterizada por violencia física e intimidación ambiental, aprovechando la situación de aislamiento y su posición de superioridad. La mujer habría logrado finalmente abandonar el domicilio y regresar a su comisaría antes de dirigirse a su casa.
Tras el incidente, el escrito describe una supuesta "campaña sistemática, obsesiva e intensiva" de acoso telefónico y manipulación psicológica. Según la denunciante, el objetivo habría sido mantener el control sobre ella, minimizar la gravedad de lo sucedido e impedir que interpusiera denuncia.
La querella añade que el querellado habría ofrecido compensaciones laborales como "precio del silencio", en un contexto de presunta presión continuada.