Monólogo de Alsina

La guía de Alsina para no perderte en la historia de "enredo" de la izquierda: "Aunque seamos familia, tú en tu casa y yo en la mía"

El director de Más de uno ha desgranado el lío en que está sumergida"la izquierda a la izquierda de la izquierda" que busca unirse creando tres proyectos diferentes.

Carlos Alsina

Madrid |

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. El hijo de Susan quería una piscina. Y Susan, también. Así que ella le dijo al niño: "Mira, para tener piscina hace falta dinero. Y a mí me pagan por escribir. De modo que si quiero ganar más dinero, tengo que pasar más horas escribiendo y tendré menos tiempo para jugar contigo, ¿qué hacemos?" El crío le dio una vuelta y dijo: "Piscina".

Susan pasó las siguientes semanas escribiendo el guion de una serie de televisión que hoy habría sido descrita como chanante. Un puro disparate, delicioso y descacharrante, que parodiaba los seriales de familias acomodadas, secretos, rivalidades y adulterios, incluyendo a un hijastro ventrílocuo que hablaba a través de su muñeco, un abuelo se uniforme que ignoraba que la guerra mundial había acabado, un asesino, un mafioso y un antiguo sacerdote cuya hija está poseída por el diablo. O sea, 'Enredo'.

'Enredo' fue un pelotazo hace cincuenta años. Es de 1977. Fue la primera serie con personaje gay. La primera con personaje lesbiana. La primera en la que un muñeco de ventrílocuo formaba parte del reparto; tanto, que al encargado del micrófono pértiga le cayó más de una bronca por ponerle el micrófono al muñeco en lugar de al actor, que era quien de verdad hablaba. Las peripecias de los personajes eran tan desnortadas que al comienzo de cada episodio se ofrecía una guía resumen.

Contra pronóstico, 'Enredo' aguantó cuatro temporadas. Con la cadena de los nervios porque no había semana en que los anunciantes no amenazaran con abandonarla (les salvó una marca de pepinillos). Y con los espectadores encantados de que el lío fuera cada vez más gordo.

Susan, la creadora, es Susan Harris. Genio de la comedia que después firmaría un pelotazo televisivo aún mayor. Una serie de mujeres mayores que conviven en una casa de Miami. Como entonces estaba de moda 'Miami Vice', fue descrita al principio como 'Miami Nice', pero acabaría siendo conocida como 'Las chicas de oro'.

Pero eso vendría luego. Porque antes fue 'Enredo'. La confluencia de tramas surrealistas y personajes caricatura que desde entonces sirve como referencia para embrollos, marañas, líos y barullos con un montón de personajes pertenecientes a dos o más familias.

Diarios muy leídos por gentes de izquierdas (de las izquierdas a la izquierda de la izquierda por la izquierda al llegar a la rotonda, giras a la izquerda y todo el rato izquierda, izquierda, izquierda, a ver si llegas), diarios muy consumidos por gentes del espacio, como lo llaman quienes se resisten a admitir que 'espacio', para la gente común, sigue siendo lo de los astronautas, han publicado en estos últimos días tutoriales para poder conducirse por el laberinto de las marcas, nombres y confluencias.

De las izquierdas a la izquierda de la izquierda, por la izquierda; al llegar a la rotonda, giras a la izquierda y todo el rato izquierda, izquierda, izquierda, a ver si llegas

Los anuncian así: guía útil para saber quién es quién y dónde. Y dónde hará cada uno su acto, esta suerte de 'kedadas' de quinientas o mil personas que han sido elevadas, por los más partidarios, a la categoría de acontecimiento, de hito en la refundación de las izquierdas a la izquierda de la izquierda, etcétera. Hito no en el sentido de hecho crucial, entiendo, sino en el sentido de mojón, o sea, el poste que señala la linde. Dónde termina lo mío y dónde empieza lo tuyo. Que aunque seamos familia espacial, tú en tu casa y yo en la mía.

Una historia de dos familias y media

Esta es la historia de dos familias. O dos y media. Pablo e Irene viven en un barrio, digamos, bueno. Y aman la vida. Lo único que aman más que la vida es hacerle la vida imposible a Yolanda, que habita un apartamento desde el que no se ve el mar porque está a seiscientos kilómetros de la costa (¿cómo va a verse).

Yolanda también ama la vida. Política. Pero, desgraciadamente, la vida no parece estar loca por ella. Pablo e Irene habitan un chalé con piscina; y con hipoteca de la caja de ingenieros. Lo habitan con permiso de los feligreses que forman su parroquia, a los que hicieron votar en referéndum si se quedaban o se iban.

Su mejor amiga es Ione, diseñadora de ccamisetas,a la que nunca dejan sola. No por aarroparla,sino por tutelarla. Amigo de la familia es otro Pablo, físico teórico, cantante de jotas y estudioso del sexo anal de la extrema derecha.

Amigo de la familia era Juan Carlos, monologuista de humor y experto mundial en la moneda única bolivariana, que además de ser una moneda única es la única que no existe.

Yolanda es hija de Pablo, el marido de Irene, y rompió relaciones familiares después de ser colocada por él en un cargazo, arrepentida de haberse dejado colocar pero sin soltar el cargo. Ella jurista, estudiosa de las mareas y doctorada en las bolitas (ésas) de plástico que habitan las playas gallegas en campaña. Sus dos grandes aficiones son estar en el lado correcto de la historia y fustigar al maldito Garamendi.

Yolanda convive en su espacio con Mónica, Ernest y Antonio. El afecto que los tres sienten por ella es tan sincero que tratan de procurarle, cuanto antes, un buen descanso.

Estas dos familias, los Tate y los Campbell, han descubierto que tienen un primo catalán. Se llama Gabriel, trabaja para una marca catalana, reside en el País Vasco y se pasa la vida en Madrid. Como buen idealista, Gabriel va de casa en casa. Y como buen independentista, sueña con debilitar económicamente a España para mejorar, así, la vida de los obreros algecireños. Es muy crítico furibundo de la hegemonía de Madrid -Madrid, Madrid, Madrid, siempre Madrid- y ha iniciado relaciones con Emilio, un vecino emergente cuya bandera es 'Más Madrid'. 'Más Madrid, más', con la vista puesta siempre en Algeciras.

Emilio forma parte de la familia de Yolanda pero Yolanda no quiere saber nada de Emilio. Y de Gabriel, menos. Sospecha que es un muñeco al que hace hablar un ventrílocuo. En el episodio de hoy, Gabriel y Emilio cantarán a duo en una sala de Madrid para demostrarle a Yolanda que ellos tienen voz propia y que Pablo ya no maneja la barca.

Total, que hoy será -España en vilo- cuando Rufián explique por qué la nueva gran familia de la izquierda, tan parecida a las familias de antes, no puede ser un proyecto diseñado y alentado desde Madrid. Lo explicará, naturalmente, desde Madrid y para el resto de la España plural, incluida Algeciras.

Su cofrade, Emilio Delgado, podrá volver a corregirse a sí mismo por este charco en el que se metió ayer al dar a entender que hacer visibles a las personas LGTBI ha supuesto desplazar a quienes hasta ahora habían sido más visibles, o sea, los heterosexuales. El charco fue profundo, porque abogaba por no hablar sólo a los LGTBI sino también a los chicos varones y los hombres mayores que creen que han de renunciar a su masculinidad.

Como a estas horas ya le han explicado a Delgado, chico varón no es sinónimo de heterosexual (los chicos que son gays siguen siendo varones), hombres mayores los hay también LGTBI, los gays son tan masculinos como quieran serlo y nadie está desplazando a nadie. Pero bueno, al menos ha sacado la pata del charco con rapidez y ha admitido que se explicó fatal. Que solo sea eso.

Comparar el burka con la libertad

Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda, así arda Troya, contraprograma con un coloquio en El Periódico de Cataluña. Allí podrá extenderse, si lo desea, en esta defensa cerrada que hizo ayer del burka como signo de libertad religiosa -las mujeres obligadas a llevarlo le perdonen-.

Se puede estar en contra de una prohibición por muchos motivos, y en contra de la propuesta de Vox por su aroma anti extranjeros y su fijación por deportar gente, pero identificar el burka (no el velo, ni siquiera el niqab, sino el burka) con la libertad es un hito que hasta ahora la izquierda no había alcanzado. Pero, por si hubiera dudas, aquí está Patxi López. La voz del socialismo español en el Congreso.

Para algunos y para algunas. ¿Y para usted, el burka es libertad, Patxi López? ¿Saben aquel que diu que va Patxi por la calle, ve pasar a una mujer con burka y exclama: olé, ahí va una mujer liberada? Si una religión, o quienes interpretan a conveniencia lo que dice una religión, obliga a que las mujeres obedezcan a sus maridos y se queden todo el día en casa, encerradas y con cinturón de castidad, ¿lo llamaremos también libertad? Díaz y López escogieron el peor de los argumentos para oponerse a la prohibición del burka: la libertad. ¿Qué será lo siguiente? ¿Encargar al mulá Omar la declaración de Derechos de la mujer?

En el Congreso naufragó ayer la propuesta de Vox y el PP porque Junts no se arrimó. Junts, en realidad, sí está en combatir el burka, pero alegando que en la vía pública todo el mundo tiene que poder ser identificado. Y añadiendo que todas las competencias de seguridad, como las migratorias, incluida la expedición de pasaporte y DNI, tienen que ser cedidas a la administración catalana.

Dices: mira, el huevo kinder, las proposiciones de Junts siempre llevan sorpresa. Bueno, en realidad la sorpresa siempre es la misma. Cesiones, traspasos y concesiones. Lo que ocurre es que cuando Junts lo pide, el PSOE suele ser mucho más receptivo. Con la ventaja de que sus portavoces son capaces de combatir hoy a muerte la prohibición del burka y defender mañana a muerte lo necesario que es que se prohíba. Ya nos conocemos todos.

Las proposiciones de Junts siempre llevan sorpresa

La 'asesoría fiscal' de Nummaria

Un reconocimiento, por cierto, desde aquí a María Jesús Montero, número dos del PSOE que es capaz de hablar del adjunto a su secretaría de organización como 'esa persona', así de lejano todo, y que siendo ministra de Hacienda ha equiparado a Nummaria con la asesoría fiscal legal que ejercen otros.

Aunque Montero siempre es un poco la parte contratante de la primera parte, ocurre que Nummaria no ejercía el asesoramiento fiscal. Asesoramiento es informar a tu cliente de qué opciones legales tiene para tributar menos, desgravaciones, deducciones, esas cosas.

Lo que Nummaria hacía, y por lo que está condenado a ochenta años su responsable, es engañar a Hacienda creando sociedades pantalla, falsas empresas con residencia en otros países y testaferros que no tenían actividad alguna, para fingir que una parte de la actividad económica se hacía en esos países y, por tanto, no había que pagar aquí.

Entramados con pantallas y testaferros para falsear los ingresos, vicepresidenta. Eso no es asesoría fiscal ni es esa la dirección en la que va la mayoría de quienes recurren al asesoramiento. Escuchar a una ministra de Hacienda quitarle hierro a las trampas e ilegalidades para eludir el pago de impuestos sí que es un hito. Un hito tan incomprensible como sus pasmosas explicaciones.