Más de uno

Las tres noticias de Carlos Alsina para empezar el día: "Duelo de autobombo entre emperadores en China"

Este jueves 14 de mayo, Carlos Alsina nos trae las historias para empezar la mañana: Del encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping en el país asiático a las últimas 48 horas de campaña en Andalucía.

Carlos Alsina

Madrid |

La campaña andaluza entra en su recta final con el PSOE intentando cerrar la crisis provocada por las palabras de María Jesús Montero sobre los guardias civiles fallecidos en Huelva, mientras Pedro Sánchez vuelve a reivindicar la gestión del Hondius. En paralelo, Trump y Xi Jinping escenifican un acercamiento marcado por la guerra comercial y la tensión geopolítica, y el laborismo británico afronta horas críticas ante la posible rebelión contra Keir Starmer.

Últimos días de campaña en Andalucía y presión sobre Montero

Penúltimo día de campaña en Andalucía con la prioridad de no meter la pata para arañar algún diputado ganando los famosos restos. Nos dijo ayer Juanma Moreno que atendiendo los tracking electorales bailan diputados en Córdoba, Málaga, Cádiz y Huelva.

En el caso de María Jesús Montero, el objetivo de estas últimas cuarenta y ocho horas es terminar de arreglar el desaguisado del debate para que se hable de una vez de otra cosa que nada tenga que ver con los guardias civiles fallecidos en Huelva y el "accidente laboral".

Ayer por la mañana ya explicó, dando una nueva versión, que no dijo lo que dijo intentando endosarle parte de responsabilidad a quien pasaba por allí, que era Maíllo. Que él sí había hablado de accidentes laborales como tal. Como en el PSOE ven negro el futuro inmediato y el único objetivo ya es lograr mantener el resultado de Juan Espadas de hace cuatro años, que ya fue el peor del socialismo en el que otrora era su gran granero de votos, desde Ferraz han tocado a rebato.

Hoy en Cádiz estará de nuevo con la candidata Montero el expresidente Rodríguez Zapatero, que tampoco es que esté en su mejor momento por el informe que está preparando la UCO sobre el caso Plus Ultra.

Mañana en Sevilla cerrará campaña Pedro Sánchez, que también estuvo ya ayer en Pulianas, Granada, con la que sigue siendo la número dos del PSOE. Allí ha vuelto el presidente del Gobierno al autoelogio al hablar de la operación desembarco del Hondius como ejemplo de buena gestión. Bueno, se vino arriba y repitió la retahíla de crisis a las que ha hecho frente el Gobierno. A la que ha incorporado ya el hantavirus.

Trump y Xi buscan rebajar tensiones entre EEUU y China

Ya ha terminado la reunión entre Trump y Xi. Reunión eminentemente comercial sobre el papel, con EEUU y China buscando acuerdos económicos enfocados en la carrera por la la Inteligencia Artificial y la pugna por los minerales estratégicos.

La cita ha comenzado con unas primeras palabras de bienvenida del presidente chino, que tiende la mano a Trump para dejar atrás la guerra comercial.

Parece que Trump recogía el guante. Al menos es lo que se puede extraer del breve extracto de la reunión que se ha permitido retransmitir a las televisiones. El republicano —tan admirador de los líderes fuertes— devolvía los elogios a Xi Jinping augurando un futuro prometedor para los dos países.

Más allá de las buenas intenciones, habrá que esperar en qué se traduce todo. EEUU ya dejó claras sus intenciones al incluir en la lista de pasajeros del Air Force One a los consejeros delegados de Apple, Tesla o Boeing. La Casa Blanca da por hecho que cualquier acuerdo con la otra gran potencia mundial permitirá a Trump liberarse de la presión y recuperar algo de apoyo social pensando en las elecciones de medio mandato de noviembre.

Aunque a nadie se le escapa que es la cuestión geopolítica lo que habrá ocupado más tiempo en la reunión. Porque China es el gran apoyo de Irán al ser su principal suministrador de petróleo. El otro era Venezuela. La Venezuela de Maduro porque ahora con Delcy la historia ha cambiado.

El laborismo británico se agita contra Starmer

Da por hecha la prensa británica la dimisión hoy del ministro de Sanidad británico Wes Streeting para, pasado el discurso de Carlos III en el Parlamento, presentarse como alternativa al primer ministro Starmer. La reunión que ayer mantuvieron aspirante y líder de los laboristas no llegó a veinte minutos. Síntoma claro de que no hay posibilidad de acuerdo y que la izquierda británica tendrá que abrirse un canal para mantener o elegir a un nuevo líder.

Todo ello para disfrute de la oposición conservadora, que hace solo dos años se veía en una larga travesía por el desierto y ahora ve cómo los que se desangran son los laboristas. A pesar de que también ellos se dieron un batacazo en las elecciones de la semana pasada.

La duda que debería desvelarse en las próximas horas es si Streeting tiene el apoyo de los ochenta y un diputados laboristas que se necesitan para moverle la silla al líder. Porque una cosa es que ya haya más de cien que quieran que se vaya Starmer y otra que la inmensa mayoría quiera que le releve el hasta hoy ministro de Sanidad.

Hay otros tres ministros que también suenan como aspirantes. La de Interior, la de Exteriores y el de Energía, que es el más conocido aquí porque ya lideró el laborismo durante cinco años. Ed Miliband ya tuvo que dimitir porque en 2015 perdió ante el candidato conservador David Cameron.