Madrid |
Donald Trump ha vuelto a colocarse en el centro de la polémica tras protagonizar un momento incómodo durante una reunión con los líderes de Liberia, Senegal, Mauritania, Guinea-Bissau y Gabón en la Casa Blanca. El presidente estadounidense sorprendió al felicitar al mandatario liberiano, Joseph Boakai, por su nivel de inglés, sin tener en cuenta que se trata del idioma oficial de Liberia.
"Gracias, y qué buen inglés, qué hermoso. ¿Dónde aprendió a hablar tan bien? ¿Dónde? ¿Dónde se educó?", preguntó Trump, insistiendo hasta en tres ocasiones. Boakai respondió con un simple "en Liberia", a lo que Trump replicó: "Qué interesante. Un bonito inglés. Tengo gente en esta mesa que no puede hablarlo tan bien".
Aunque Boakai reaccionó con una sonrisa amable, en ningún momento aclaró que el inglés no solo es el idioma oficial de su país, sino que Liberia fue fundada por esclavos afroamericanos liberados que regresaron desde EE. UU. en el siglo XIX. Fundada en 1847, su capital, Monrovia, fue bautizada en honor al presidente estadounidense James Monroe, y su bandera recuerda directamente a la de EE. UU.
La situación, que fue recogida por medios como The Washington Post, no fue el único momento tenso del encuentro. En otro pasaje, Trump mostró su impaciencia tras una intervención extensa por parte del líder mauritano, al que llegó a interrumpir con gesto de manos y una frase cortante.
"Tengo una agenda muy apretada, si pudieran decir solo su nombre y su país, sería estupendo". No obstante, su actitud cambió cuando algunos mandatarios africanos llegaron a sugerir que merecía el Premio Nobel de la Paz. En ese momento, el tono de Trump se relajó. "No sabía que me iban a tratar tan bien. Esto es genial. Podríamos estar así todo el día".
Además de los momentos anecdóticos, la reunión estuvo centrada en las relaciones económicas y comerciales entre Estados Unidos y los países africanos presentes. Trump defendió la decisión de su Gobierno de cerrar la histórica agencia USAID, eliminando buena parte de la ayuda exterior que se destinaba a cooperación humanitaria:
"Hemos cerrado la Usaid porque había demasiado despilfarro y abusos. Estamos trabajando sin descanso para construir nuevas oportunidades económicas que involucren tanto a Estados Unidos como a muchas naciones africanas".
El impacto de esta medida ha sido especialmente fuerte en países como Liberia, donde, según el Centro para el Desarrollo Global, la ayuda estadounidense representaba hasta un 3 % de sus ingresos nacionales, y se destinaba principalmente a programas de salud y tratamiento del VIH.
Mientras tanto, Trump insistió en que África "tienen un gran potencial económico" y que sus países son "lugares vibrantes con tierras muy valiosas, magníficos minerales, grandes yacimientos petrolíferos y gente maravillosa".