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El por qué de la guerra de aranceles de Trump: un todo o nada que cambia el mundo

La decisión de Trump parece irreversible. "Mis políticas nunca cambiarán", ha declarado, evidenciando que vienen tiempos difíciles de predecir en la economía de EEUU y mundial.

ondacero.es

Madrid |

El por qué de la guerra de aranceles de Trump: un todo o nada que cambia el mundo | REUTERS

Con su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha reactivado su visión más agresiva del comercio global. Es algo que se intuía desde hace semanas, pero no se esperaba una acción tan tajante con consecuencias que parecen irreversible. La nueva guerra de aranceles que ha desatado ha sacudido los mercados financieros, y ya ha redefinido el papel de Estados Unidos en el tablero económico internacional.

Trump ha retomado el poder con una economía aún fuerte, con un crecimiento del 2,8 %, una tasa de desempleo del 4,1 % y una inflación bajo control. Sin embargo, lejos de conformarse, el nuevo mandato de Trump arranca con una apuesta arriesgada: imponer un arancel general del 10 % a casi todos los países, con tasas más altas para mercados específicos a partir de la próxima semana.

Que puede haber tras una decisión tan arriesgada

¿Por qué ahora? ¿Por qué arriesgar estabilidad y relaciones internacionales? Porque Trump cree, con convicción ideológica, que los aranceles pueden devolver a Estados Unidos su antigua gloria industrial. Una fantasía política para algunos, un plan maestro para otros.

Desde dentro del Partido Republicano, ya se oyen voces de alarma. Algunos de sus propios legisladores lo acusan de llevar al país a una recesión evitable, advirtiendo que los efectos de este “tratamiento de shock” no se verán, si acaso, hasta 2028. Aun así, Trump parece dispuesto incluso a sacrificar apoyo político e incluso las elecciones de mitad de mandato.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha advertido que esta política desacelerará el crecimiento y disparará la inflación. Trump, fiel a su estilo combativo, ya lo ha convertido en su nuevo blanco. Lo presiona públicamente, de forma incluso grosera, para que recorte los tipos de interés, como si se tratara de su propio empleado.

La escalada no se ha hecho esperar. China anunció represalias con aranceles del 34 % a productos estadounidenses. Trump respondió en su red Truth Social con su habitual tono desafiante: "A los muchos inversores que llegan a EEUU e invierten cantidades masivas de dinero, mis políticas nunca cambiarán. Es un gran momento para hacerse rico".

Aun así, unas horas después insinuó un posible cambio de rumbo tras una “llamada productiva” con To Lam, secretario general del Partido Comunista de Vietnam, quien habría ofrecido reducir sus aranceles a cero en caso de alcanzar un acuerdo bilateral.

Caídas globales

Pero los mercados no entienden de matices. El S&P 500 cayó un 4,4 % en una nueva jornada de pérdidas, acumulando una caída del 14 % desde su máximo. El sector bancario se desplomó casi un 6 %, el petróleo bajó un 8 %, y los temores a una recesión se intensifican.

Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional lanza su propia advertencia: la guerra arancelaria de Trump es una amenaza directa a una economía mundial ya frágil. “Representa un riesgo significativo en un momento de crecimiento lento”, dijo su directora general, Kristalina Georgieva.

Trump no solo vuelve al poder con una agenda, sino con una misión. En su segundo mandato, no hay marcha atrás. Todo o nada.