Estados Unidos

La polémica arma que Trump quiere suministrar al ICE: guantes eléctricos para detener migrantes

El nuevo dispositivo está diseñado para detener de manera rápida y eficaz a cualquier ciudadano al entrar en contacto directo con la piel.

Gabriel Moreira

Madrid |

Immigration and Customs Enforcement officers stand outside of a residence on Saint Winfred street after a man who they were pursuing barricaded himself inside the house in Spring, Wednesday, July 8, 2026. | Getty

La política migratoria de Trump vuelve a estar en el centro del debate después de que el mandatario haya incluido una nueva herramienta que podrá ser utilizada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) próximamente. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) prevé destinar hasta 20 millones de dólares a la incorporación de un nuevo arma para los agentes, y más en concreto para las unidades encargadas de operaciones de detención y deportación e investigaciones de seguridad nacional.

El dispositivo, conocido como G.L.O.V.E. ("Generated Low Output Voltage Emitter"), ha sido fabricado por la empresa Compliant Technologies LLC y ha sido utilizado en los últimos años por algunas cárceles y departamentos de policía.

Se trata de unos guantes de patrulla convencionales que, tras ser activados con un botón, se convierten en guantes eléctricos capaces de detener a cualquier ciudadano al entrar en contacto directo con la piel. La compañía lo presenta como una herramienta de "distracción y desescalada" destinada a controlar a personas que se resistan físicamente sin recurrir a armas potencialmente letales.

Un nuevo arma que genera controversia en EE.UU.

El nuevo arma impulsado por Trump supone un nuevo método agresivo más para detener a aquellos ciudadanos que desacatan a la autoridad. El dispositivo puede producir descargas dolorosas al entrar en contacto con la piel y, según el documento publicado por el DHS el pasado martes, el ICE los distribuirá entre los agentes de la unidad de Operaciones de Ejecución y Deportación (ERO), encargados de realizar arrestos y detenciones migratorias, así como entre los oficiales de Investigaciones de Seguridad Nacional.

No obstante, el fabricante los promociona como una "opción no letal" que permite a los agentes actuar a una distancia de hasta tres metros. Precisamente esa consideración es uno de los puntos centrales de la controversia, ya que las autoridades y defensores del dispositivo sostienen que disponer de una alternativa intermedia podría evitar situaciones en las que los agentes tengan que recurrir a una fuerza mayor.

El responsable de política fronteriza defiende su uso

Tras publicarse la herramienta en el sistema de previsión de adquisiciones del Gobierno federal, el responsable de la política fronteriza de la Casa Blanca, Thom Homan, ha defendido su uso como una opción para reducir el recurso a la fuerza letal durante las detenciones.

No obstante, Homan ha asegurado que "pasará un tiempo" antes de que se desplieguen estas armas sobre el terreno, ya que la agencia aún está trabajando en los protocolos de entrenamiento y otras cuestiones normativas.

Varias asociaciones protestan su aprobación

El plan, que ya es público, ha sido criticado este pasado miércoles por funcionarios electos demócratas y expertos en el uso de la fuerza, quienes lo han calificado de innecesario y cruel. Además, varias organizaciones de derechos civiles han cuestionado la herramienta considerándola como "no apropiada" para las operaciones de control migratorio al causar dolor sobre los ciudadanos. Asimismo, alertan del riesgo de que pueda utilizarse de manera excesiva o indebida.

A diferencia de las pistolas Taser, su utilización no provoca caídas aparatosas ni deja marcas de contacto o quemaduras. Además, el dispositivo está pensado para reducir el riesgo de lesiones tanto para los agentes como para los civiles.