El rey Harald de Noruega ha muerto a los 89 años tras agravarse sus problemas de salud, los cuales le llevaron a ser ingresado el pasado 17 de agosto en el Hospital Universitario de Oslo por una retención de líquidos y sufrir una infección bacteriana en la sangre. Tal como han informado desde el palacio real, el monarca fue un reformista que salió de la sombra de su padre tras más de tres décadas en el trono.
"Anunciamos con profundo pesar el fallecimiento de Su Majestad el Rey Harald", ha anunciado la Casa Real noruega en un breve comunicado, en el que ha afirmado que el monarca falleció en paz a las 6:35 de este viernes, en el Hospital Universitario de Oslo.
El rey de Noruega, en el trono desde 1991, fue ingresado hace once días por una retención de líquidos tras realizarse un examen médico por el tratamiento en el que se encontraba desde hace varias semanas para su anemia hemolítica, tal y como confirmó la Casa Real noruega, que desde entonces apuntó a un empeoramiento de su estado de salud.
El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, ha declarado que "toda la nación está de luto". Este mensaje figura como la primera reacción a la muerte del rey, publicado en las redes sociales del Ministro. Trasladando ya sus condolencias en estos momentos difíciles a la familia real, ha recordado "la fe inquebrantable en el pueblo noruego". "Nos ayudó a ver lo mejor de nosotros mismos y de los demás", ha afirmado el líder de Noruega.
"Supo encontrar palabras que nos unieron en los momentos más importantes", ha manifestado, en referencia a los atentados perpetrados por el ultraderechista Aners Breivik en Oslo y la isla de Utoya que se llevaron consigo más de 75 muertos. Además, el primer ministri ha declarado que el monarca "nos guió con calidez, sabiduría y apertura hacia una sociedad inclusiva. "El rey Harald amaba a Noruega. Y Noruega amana a su rey", ha manifestado Gahr Store.