GAZA

MSF denuncia que el reparto de ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza es una aberración, como si fuera un macabro videojuego

Esperanza Santos, enfermera y coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras en Gaza, acaba de regresar de la franja tras 7 intensas semanas en las que ha constatado que el ejército israelí -ni mucho menos- mide los daños colaterales. Hay heridas de guerra en niños que admite no haber visto nunca en otros conflictos.

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Diana Rodríguez Pretel

Madrid |

Bombardeos en Ciudad de Gaza. Audio: Diana Rodríguez Pretel / Imagen: Hasan Alzaanin - Europa Press

Esperanza Santos, coordinadora de MSF y enfermera recién llegada de Gaza, denuncia que los puntos de distribución de la Fundación Humanitaria de Gaza (FHG) que controlan EEUU e Israel son una "gran aberración". Y lo compara con un macabro videojuego. “Las normas que ponen son: aquí se pone la comida, hay un pasillo con alambre de espino, tienes que esperar en una zona a que te den la señal. Si te pasas de esa línea mueres, si estás esperando la señal y avanzas antes mueres, y si sales por los lados en vez de salir por el pasillo también mueres”, lamenta. “Es cruel y no se miden los daños colaterales. Es lo menos humanitario que he visto en mi carrera profesional”, admite esta enfermera que ha pasado las últimas 7 semanas en Gaza.

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Desde Médicos Sin Fronteras desconfían del plan de paz de Donald Trump para Gaza por ser cómplice, dicen, de Netanyahu. Consideran que lo más verdaderamente urgente en estos momentos es que dejen de bombardear sistemáticamente a la población civil y abrir los corredores humanitarios para que la ayuda fluya.

500.000 palestinos se resisten a dejar sus casas en Ciudad de Gaza

Esperanza, junto a varios compañeros, tuvo que dejar Ciudad de Gaza tras las órdenes de evacuación y los posteriores bombardeos que logró sortear. Pero se calcula que medio millón de personas se resisten a dejar sus hogares -a pesar de las órdenes de desalojo del ejército israelí- o que han llegado a salir de Ciudad de Gaza y decidido regresar al no encontrar un lugar seguro ahí fuera. Y recuerda que el 85% de la franja está considerada zona militarizada y bajo órdenes de evacuación.

Advierte de la presión psicológica a la que está sometida la población gazatí con un asedio continuado que hace que todo el rato sean conscientes del conflicto. “Cuando estás ahí, la sensación de asedio es constante. No hay un respiro, no hay un momento de descanso para la población que vive desde hace dos años en un infierno”, asegura.

En cuanto a los casos que ha tratado en estas 7 semanas en Gaza, Esperanza Santos afirma que hay heridas de guerra que no ha visto antes en otros conflictos (y eso que ha estado trabajando en Sudán del Sur, Siria, Sierra Leona, República Democrática del Congo, Malawi o Yemen). Acusa al ejército israelí de desproporcionalidad en el uso de las armas. “Para dispersar a la población usan armas, destrozan piernas y causan daños irreversibles”, lamenta Esperanza Santos.

MSF insiste en que solo puede llamarse “genocidio”

Por todo ello, desde Médicos Sin Fronteras califican de “genocidio” lo que está ocurriendo en Gaza desde hace dos años, y explican que se trata de un término que la organización nunca usa a la ligera.