Madrid |
El presidente argentino, Javier Milei, calificó como "emocionante" la agresión que sufrió durante un acto de campaña en Lomas de Zamora, donde manifestantes arrojaron piedras y objetos contra la comitiva presidencial.
El episodio, que no dejó heridos pero obligó a evacuar al mandatario en un vehículo blindado, se enmarca en un clima de creciente tensión política a pocas semanas de las elecciones legislativas y presidenciales.
El episodio ocurrió el miércoles en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora, un histórico bastión peronista, cuando Milei encabezaba una caravana proselitista. En medio de la actividad, un grupo de manifestantes comenzó a arrojar piedras y objetos contra el presidente y su comitiva.
Aunque Milei no resultó herido, su custodia debió intervenir de inmediato para contener la situación y evacuarlo en un vehículo blindado.
Durante su discurso este jueves en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), el presidente relató el episodio con entusiasmo: "Era muy emocionante enfrentar toda la lluvia de piedras con el profe José Luis Espert, con mi hermana y con los candidatos de la tercera sección. Era un espectáculo increíble, se veía la desesperación".
Milei sostuvo que el ataque no lo intimida: "No nos vamos a dejar amedrentar con estas acciones cobardes. En todo caso nos envalentonan porque demuestran que tienen miedo. No vienen por Javier Milei, vienen por la libertad de todos los argentinos".
El mandatario vinculó lo ocurrido con el clima previo a las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, programadas para el 7 de septiembre, y a las presidenciales de octubre.
Desde el oficialismo, varios funcionarios responsabilizaron al peronismo de alentar la violencia. Sin embargo, entre los manifestantes había también representantes de otras organizaciones sociales y políticas, que se movilizaron en rechazo a la gestión y a las investigaciones por supuestas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
El incidente puso de relieve el creciente nivel de tensión en la arena política argentina. Para el Gobierno, se trata de un intento de intimidar al presidente; para la oposición, una muestra más del descontento social que atraviesa los barrios del conurbano bonaerense.