Israel masacra el Líbano: ataques en cementerios, ambulancias y hospitales colapsados
Israel dice que el de este miércoles ha sido su mayor ataque contra el Líbano desde el inicio de la ofensiva y que sus objetivos son todos miembros de Hizbolá.
Madrid |
El Líbano ha vivido uno de los días más devastadores desde el inicio de la actual escalada en Oriente Medio. Los bombardeos lanzados por Israel han dejado decenas de muertos y cientos de heridos, según el Gobierno libanés, en una ofensiva descrita por Beirut como una "masacre".
Más de 130 ataques en apenas media hora, los primeros cien en solo diez minutos, han golpeado distintos puntos del territorio, desde el sur hasta el este del país, pasando por la propia capital. Israel asegura que se trata de su "mayor ataque" contra el Líbano desde el inicio de la ofensiva el pasado marzo y sostiene que sus objetivos son miembros de Hizbulá. Sin embargo, sobre el terreno, la realidad es otra: víctimas civiles, infraestructuras sanitarias colapsadas y escenas de caos.
Uno de los episodios más graves ha tenido lugar durante un funeral, donde al menos una decena de personas han muerto tras el impacto de los misiles. El cementerio ha quedado completamente destrozado. En otras zonas, los ataques han acabado con la vida de tres jóvenes en el sur, cuatro personas más en otra localidad y una familia entera en el este del país.
La situación sanitaria es crítica. Los hospitales libaneses están desbordados, sin capacidad para atender a la avalancha de heridos. Las autoridades han lanzado llamamientos urgentes para donar sangre mientras los centros médicos reciben víctimas sin descanso. A esta presión se suma un hecho especialmente grave: las ambulancias también están siendo objetivo de los ataques. Al menos cuatro paramédicos han muerto este miércoles en un bombardeo directo.
En Beirut, considerada hasta ahora una zona relativamente segura, los ataques han llegado sin previo aviso. El sonido constante de drones israelíes sobrevuela la ciudad, mientras el Gobierno ha pedido reducir el tráfico para facilitar el paso de los servicios de emergencia. La capital, golpeada por el miedo, vive escenas de confusión y desesperación.
El presidente libanés, Joseph Aoun, ha condenado con dureza lo ocurrido. En un comunicado oficial, ha denunciado que Israel "perpetra otra masacre que se suma a su oscuro historial, desafiando flagrantemente todos los valores humanos". Aoun considera que esta ofensiva ignora los esfuerzos internacionales para lograr la desescalada tras el reciente alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
"Estos ataques bárbaros ignoran todos los entendimientos alcanzados", ha advertido el mandatario, en referencia al acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hizbulá vigente desde noviembre de 2024, aunque vulnerado de forma casi diaria desde entonces.
El presidente ha responsabilizado "plenamente a Israel" de las consecuencias de esta nueva escalada y ha alertado de que solo contribuirá a aumentar la inestabilidad en la región. Además, ha reclamado a la comunidad internacional una intervención urgente para frenar los bombardeos.
Desde el inicio del conflicto, a finales de febrero, el balance es devastador: más de 1.500 muertos y cerca de 4.800 heridos en territorio libanés, según cifras oficiales. Mientras tanto, Hizbulá ha pedido a la población que no regrese a las zonas afectadas y que mantenga la cautela ante posibles nuevos ataques.