Madrid |
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha dado luz verde a la prórroga del contrato de servicios para la conservación del río Manzanares por un periodo de un año, hasta el 30 de septiembre de 2027, con una inversión de 2,5 millones de euros con un claro objetivo: garantizar la protección medioambiental e hídrica del cauce, así como asegurar el mantenimiento de los ecosistemas fluviales y de las infraestructuras vinculadas al río.
El contrato, en funcionamiento desde 2022 abarca el tramo comprendido entre la presa de El Pardo —sin incluir esta infraestructura— y el límite sur del término municipal de Madrid, en la zona de Getafe. Entre las actuaciones desarrolladas durante los últimos años figuran el control de la calidad de las aguas, el mantenimiento de la vegetación de ribera, el seguimiento de la fauna piscícola y avícola y la conservación de los equipos electromecánicos encargados de regular el caudal del río. El servicio también contempla el mantenimiento de la red de telecontrol y telemando, así como la vigilancia permanente de las infraestructuras hidráulicas.
La vicealcaldesa, Inma Sanz, ha destacado los avances registrados en el proceso de renaturalización del Manzanares, que han favorecido la recuperación progresiva de la biodiversidad y el regreso de distintas especies de fauna al entorno fluvial. Inma Sanz, ha recordado el retorno de la nutria al río Manzanares, un hecho que el Ayuntamiento considera un indicador de la mejora de la calidad del agua y del estado de conservación del ecosistema. La presencia de esta especie , ha asegurado, refleja la existencia de condiciones adecuadas de alimento, refugio y equilibrio ambiental.
El Consistorio atribuye esta evolución al proyecto de refuerzo de la ictiofauna del Manzanares, que incluye la repoblación con especies autóctonas de peces, controles fisicoquímicos y microbiológicos del agua, la retirada periódica de residuos del cauce y las riberas, así como campañas de sensibilización ambiental y vigilancia.
Además, el Gobierno municipal sostiene que el mantenimiento continuado del río ha contribuido a minimizar las afecciones durante episodios de crecidas, gracias al buen estado de conservación de los márgenes y de las infraestructuras hidráulicas.