El PP de Isabel Díaz Ayuso se encuentra inmerso en una crisis interna tras el cese de Emilio Viciana, ya exconsejero de Educación. "Son muchas las decisiones que respetamos, pero hay cantera en el PP y hay otras personas que se van a incorporar para formar parte de este proyecto", dicen desde el Ejecutivo para quitarle importancia a la cascada de dimisiones que se han producido a raíz de la destitución de Viciana.
A las seis dimisiones conocidas, de tres diputados y dos directores generales de la Consejería de Educación, se ha sumado la de uno de los directores artísticos del Ballet Español de la Comunidad de Madrid, Antonio Castillo Algarra.
A Algarra se le sitúa al frente de esta 'familia' política del PP madrileño, que ha terminado con la decisión de Ayuso de cortar por lo sano y atajar el problema que suponía que la Consejería de Educación no consiguiera sacar adelante la ley de Universidades.
Antonio Castillo Algarra es dramaturgo de profesión y, según fuentes del partido, ejercía de 'gurú' para todos los que han dicho adiós a raíz del cese de Viciana, los conocidos como 'pocholos'. Se trata de treintañeros de cuidada vestimenta que lideraban la Consejería de Educación, aunque medios aseguran que desde otras alas del Partido Popular se consideraba que no reunían la experiencia suficiente para una parcela tan clave en el Ejecutivo de Ayuso.
El dramaturgo era de importante influencia para Viciana y también para el diseño de la ley de Universidades, por lo que Ayuso ha dicho 'basta' al ver que el proyecto no avanzaba a año y medio del final de la legislatura. La oposición de los rectores y la comunidad educativa era cada vez mayor.
Así, Sol habla de un proyecto de ley con posiciones insensatas y escasa calidad jurídica. La nueva consejera, Mercedes Zarzalejo, tendrá ahora que reformular la posición de Educación, aunque con una prioridad aún más urgente, la del nuevo sistema de financiación de las universidades.