Madrid |
El nuevo Reglamento de Extranjería, aprobado por el Gobierno en noviembre de 2024, entra en vigor este martes. Una reforma estructural que persigue flexibilizar el sistema simplificando el acceso a permisos de residencia y ampliando los derechos para ciertos colectivos de inmigrantes, entre otros.
Según explicó la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, busca "simplificar y agilizar los procedimientos", evitando la "presentación excesiva" de documentos por "vías inadecuadas" y la doble comprobación de los requisitos. De hecho, el Ejecutivo considera que gracias al sistema podrán regularizarse unos 300.000 migrantes al año.
La reforma cuenta con cinco modalidades de arraigo: social, socioformativo, sociolaboral, familiar y el arraigo de segunda oportunidad. Una de las novedades destacadas es la flexibilización de los requisitos a cumplir y la habilitación a trabajar no sólo por cuenta ajena, sino también por cuenta propia desde el primer momento.
Otra de las novedades previstas es la autorización específica de residencia y trabajo, cuyo objetivo es facilitar la contratación tanto a nivel individual como colectivo. Resumidamente, los cambios más significativos son:
A pesar de la flexibilización del sistema, en enero varias organizaciones de defensa de migrantes, como Cáritas, presentaron en enero un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal supremo contra la reforma.
Las organizaciones consideran que hay "aspectos relevantes" que suponen un "impacto negativo en los derechos de las personas solicitantes de protección internacional", aunque reconocen que la normativa cuenta con "una serie de mejoras importantes".