Tertulia en Más de uno

David Jiménez Torres sobre el modelo de la PAU: "Es un fracaso nacional que la selectividad no esté unificada"

El tertuliano de Más de uno y profesor de Historia en la Universidad Complutense ha alertado también sobre la injusticia que supone que algunos alumnos consigan plazas inmerecidas gracias a sus habilidades para el "copieteo".

Samuel Portillo

Madrid |

Estos días se celebra la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la mayoría de comunidades autónomas, una cita decisiva para miles de estudiantes que aspiran a conseguir la nota necesaria para acceder a la carrera que desean. Este año, además, las pruebas están marcadas por el endurecimiento de las medidas contra las trampas, con controles más estrictos, registros previos al acceso a las aulas e incluso la instalación de inhibidores para impedir el uso de dispositivos electrónicos ocultos.

Sobre esta cuestión se ha pronunciado en Más de uno el tertuliano y profesor del Departamento de Historia, Teorías y Geografía Políticas de la Universidad Complutense, David Jiménez Torres, que ha compartido algunas de sus experiencias recientes relacionadas con el uso de la tecnología para copiar en los exámenes.

Jiménez Torres relató cómo sorprendió recientemente a un alumno realizando un examen con el teléfono móvil oculto sobre las rodillas y una conversación de ChatGPT abierta en la pantalla. "Me invade una mala leche...", confesó. Ante una situación así, explicó, el procedimiento es claro: el examen queda suspendido y se inicia un expediente disciplinario, ya que la normativa considera estas conductas una falta muy grave.

El profesor lamentó que todavía exista cierta percepción social de que copiar forma parte de la picaresca habitual. "Sigue habiendo una cultura de que esto es simplemente un juego: si los pillas, los sueltas para la siguiente partida", señaló. Sin embargo, recordó que en la PAU las consecuencias van mucho más allá del propio alumno. "El estudiante que obtiene una plaza haciendo trampas en una de las carreras más demandadas se la está quitando a otro estudiante que sí ha competido en igualdad de condiciones".

El estudiante que obtiene una plaza haciendo trampas en una de las carreras más demandadas se la está quitando a otro estudiante que sí ha competido en igualdad de condiciones

Unificar la selectividad

Durante la conversación también defendió la necesidad de unificar la Selectividad en toda España. A su juicio, resulta incoherente que una misma prueba permita acceder a universidades de todo el país mientras mantiene distintos niveles de exigencia según la comunidad autónoma en la que se realiza. "Sigo pensando que es un fracaso nacional que la Selectividad no esté unificada", afirmó.

Jiménez Torres también reflexionó sobre el papel de los docentes en este contexto. Reconoció que perseguir las trampas forma parte de su responsabilidad, pero admitió que no es una tarea para la que la mayoría de profesores se hayan preparado. "Nosotros no nos metimos en esto para convertirnos en policías del aula", explicó, preguntándose incluso si los profesores deberían ser los únicos encargados de vigilar el cumplimiento de las normas durante los exámenes.

Implicación de los padres en la educación

La tertulia abordó igualmente la creciente implicación de los padres en todo lo relacionado con la PAU. El profesor destacó que los pasillos de las facultades siguen llenándose cada año de progenitores que esperan durante horas a que sus hijos terminen las pruebas. Jiménez Torres consideró positivo que las familias se involucren en la educación de sus hijos, aunque el debate derivó hacia situaciones cada vez más frecuentes.

Rubén Amón comentó que algunos padres llegan incluso a acompañar a sus hijos para discutir con profesores universitarios, mientras que Marta García Aller advirtió de que este fenómeno se está trasladando también al ámbito laboral, donde algunos progenitores acompañan a sus hijos a entrevistas de trabajo. "Que los niños aprendan a valerse solos", reclamó.

La reflexión final de Jiménez Torres fue más allá de los exámenes y planteó una cuestión de fondo: "¿Podemos desvincular que los alumnos copien de los valores que les han transmitido sus padres en casa? A mí me cuesta pensarlo". Una pregunta que cerró el debate antes de que Alsina bromeara asegurando que no le habría gustado ser alumno del tertuliano ni encontrárselo vigilando un examen mientras intentaba copiar.