lluvia de estrellas

La mágica noche de las Perseidas: la gran lluvia de estrellas se verá tras el histórico eclipse solar

Katia Sanz Amado

Madrid |

El próximo 12 de agosto, los amantes de la astronomía tienen una cita verdaderamente irrepetible. El cielo peninsular se prepara para acoger un doble espectáculo sin precedentes que combinará, en apenas unas horas, un eclipse de Sol histórico y el pico de máxima actividad de las Perseidas. Si bien el oscurecimiento vespertino acaparará las miradas durante la tarde, será la caída de la noche la que despliegue una de las lluvias de meteoros más intensas y espectaculares de las últimas décadas, favorecida por unas condiciones de visibilidad inmejorables.

El factor clave que convertirá este pico de las Perseidas en un evento excepcional es su coincidencia con la fase de Luna nueva.

A diferencia de otros años, donde el brillo de nuestro satélite opaca el rastro luminoso de los meteoros más tenues, en esta ocasión la total ausencia de luz lunar garantizará un cielo profundamente oscuro. Esto permitirá a los observadores captar hasta los destellos más débiles de polvo cometario al desintegrarse en la atmósfera terrestre.

Este fenómeno, tradicionalmente conocido como las Lágrimas de San Lorenzo, comenzará a cobrar fuerza justo cuando terminen los últimos coletazos del eclipse, brindando una transición astronómica única.

De la capital a la Sierra: los mejores enclaves madrileños

Para disfrutar plenamente de las Perseidas, alejarse de la contaminación lumínica es fundamental. En la Comunidad de Madrid, los expertos recomiendan acudir a los miradores estelares del Embalse de El Atazar, un enclave privilegiado por su altitud y oscuridad.

Para quienes busquen alternativas dentro de la región, parajes montañosos como Prádena del Rincón, Braojos, Rascafría, La Cabrera, Navacerrada o San Lorenzo de El Escorial ofrecen cielos limpios.

Quienes no puedan salir de la capital también tendrán su oportunidad: el Ayuntamiento de Madrid ha habilitado el Parque Forestal de Valdebebas-Felipe VI como punto oficial de observación astronómica urbana para no perderse el espectáculo.

En Madrid, la Luna cubrirá más del 99% del disco solar, provocando un brusco descenso térmico y un llamativo efecto de "falso crepúsculo".