EN LA ROSA DE LOS VIENTOS

La Luna se está encogiendo y podría afectar a las futuras misiones: estas son las consecuencias

Con el foco puesto en la misión Artemis de la NASA, el tamaño de la Luna se reduce, lo que puede parecer insignificante a escala humana, pero tiene implicaciones relevantes desde la perspectiva geológica.

La conspiración lunar: por qué algunos aún dudan de que el ser humano llegara a la Luna

Toño López-Carrasco

Madrid |

Fotografía de la Luna vista desde el espacio. (Getty Images)

Durante el programa La Rosa de los Vientos, conducido por Bruno Cardeñosa y Silvia Casasola, abordaron el tema de la misión Artemis, liderada por la NASA, y su relación con la reducción de tamaño de la Luna a lo largo de los siglos. Para ello contaron con la información de Mado Martínez, periodista y escritora. "En 2024 ya hubo algún estudio que otro sobre este tema, pero este nuevo estudio lo ha confirmado", explica, añadiendo que "en cientos de millones de años, ha encogido cerca de 50 metros de diámetro".

Bien es cierto que la Luna no es un cuerpo inmutable. Aunque a simple vista parece un satélite estático, estas nuevas investigaciones han confirmado que continúa transformándose con el paso del tiempo. De hecho, se está encogiendo.

Según explica Mado Martínez, este proceso se debe al enfriamiento progresivo de su interior. A medida que su núcleo pierde calor, el satélite se contrae lentamente, como ocurre con una fruta cuando se seca. El resultado es una reducción de su tamaño que, aunque pueda parecer insignificante a escala humana, tiene consecuencias importantes desde el punto de vista geológico.

Los científicos estiman que la Luna ha reducido su diámetro en varias decenas de metros a lo largo de millones de años. Este encogimiento no es uniforme: provoca la aparición de arrugas en su superficie, fallas y fracturas que pueden generar actividad sísmica lunar.

Riesgos para las futuras bases

Llegada del hombre a la Luna en 1969, durante la misión Apolo 11. | Getty Images

Este fenómeno cobra especial relevancia en un momento en el que agencias como la NASA preparan el regreso del ser humano al satélite dentro del programa Artemis. La intención no es solo volver, sino establecer presencia permanente.

Sin embargo, estas deformaciones del terreno podrían suponer un desafío para la construcción de infraestructuras. Las fallas geológicas activas implican riesgo de movimientos del suelo, lo que obliga a replantear dónde y cómo se levantarán futuras bases lunares.

Además, los llamados "moonquakes" o terremotos lunares podrían ser más frecuentes de lo que se pensaba, especialmente en zonas cercanas a estas fracturas.

Un satélite más dinámico de lo que parece

Durante décadas, la Luna fue considerada un mundo geológicamente muerto. Sin embargo, este tipo de hallazgos refuerza la idea de que sigue siendo un entorno activo, aunque a un ritmo mucho más lento que el de la Tierra.

Para los investigadores, entender estos cambios no solo es crucial para la exploración espacial, sino también para comprender mejor la evolución de otros cuerpos rocosos en el sistema solar.

Mientras tanto, el satélite que acompaña a la humanidad desde sus orígenes, sigue cambiando silenciosamente, recordando que aún en los paisajes más familiares, hay procesos todavía por descubrir.