Juicio

Médicos sostienen que "solo queda la sospecha de un zarandeo" para explicar las hemorragias en el bebé de San Sebastián

Dicen, en el juicio a unos padres por intento de asesinato de su bebé, que no se conocen causas genéticas para hemorragias retinianas

Los padres acusados de intentar matar a su bebé por zarandeo sugieren una enfermedad rara

Europa Press

San Sebastián |

Médicos sostienen que "solo queda la sospecha de un zarandeo" para explicar las hemorragias en el bebé de San Sebastián | Europa Press

Médicos del Hospital Donostia de San Sebastián sostienen que "solo queda la sospecha de un zarandeo" a la bebé, cuyos padres están siendo juzgados por intento de asesinato en la Audiencia de Gipuzkoa, ya que hicieron diagnósticos diferenciales "amplísimos" para descartar otra causa de las hemorragias que no fuera el síndrome del niño zarandeado, que era "lo más compatible" en este caso.

En la segunda sesión de la vista que se desarrolla por estos hechos en la Sección Primera de la Audiencia guipuzcoana, en San Sebastián, han declarado dos médicos de Policlínica Gipuzkoa que atendieron a la menor en octubre de 2023, con dos meses, así como cuatro médicos del Hospital Donostia de la capital guipuzcoana donde la niña estuvo ingresada casi cuatro meses desde esa fecha y que le practicaron distintas pruebas tras detectar que tenía una hemorragia en el cerebro.

La médico de la UCI pediátrica del Hospital Donostia que envió el parte sobre la menor por posible síndrome del bebé zarandeado al Juzgado de San Sebastián ha explicado que es "muy sospechoso e indicativo" del síndrome del niño zarandeado este tipo de hemorragias junto con las hemorragias en las retinas. Además, ha señalado que se le practicaron a la bebé "otras pruebas de exclusión" relativas a posibles coagulaciones y un estudio genético, pero "no encontraron nada" y el resultado fue "normal".

Asimismo, ha apuntado que se detectó un callo de fractura en una de las costillas del lado derecho, "una pequeña lesión susceptible de una fractura". Según ha relatado, le pusieron fármacos sedantes, "costó mucho controlar las convulsiones" y la intubaron para "darle la asistencia respiratoria pertinente".

La médico ha indicado que en 24/48 horas las convulsiones se controlaron y a la semana la desintubaron y la despertaron. También ha indicado que no fue necesario operar a la niña para "limpiar" la hemorragia porque "aún tenía la fontanela abierta" y la sangre se va "reabsorbiendo poco a poco".

Según ha detallado estuvo "un mes en la UCI" y se determinó que "casi seguro" tendría "secuelas motoras y cognitivas" debido a la hemorragia, aunque en planta ya estuvo "estable".

La experta ha señalado que con las diferentes pruebas que se realizaron a la bebé "lo más compatible era el síndrome del niño zarandeado" y, en ese contexto clínico, lo primero es "velar por el menor". Además, ha señalado que durante el ingreso en una ocasión la bebé presentó hematomas en la zona del pañal y también llamaron al juez y realizaron pruebas de hematología y en los ojos, porque les "preocupaba" que estando ausentes los profesionales de la salud "hubiera una lesión".

También ha indicado que una vez en planta, la menor "empezó poco a poco a comer, por boca y por sonda" y en el momento de darle el alta "pesaba ya seis kilos". Por su parte, la directora de la Unidad de Pediatría del Hospital Donostia ha indicado que ella elaboró un informe, a petición de servicios sociales, sobre todas las pruebas que se le practicaron a la bebé, cuyo caso fue "bastante importante" y motivó "bastantes reuniones" en el centro hospitalario.

Al respecto ha indicado que la menor ingresó en cuidados intensivos con "sospecha de encefalopatía", debido a la "disminución de conciencia", y se constató que "estaba en una situación de convulsión". Se le practicó un escáner cerebral y se detectó "hemorragia" y líquido hemorrágico en punción lumbar. Asimismo, ha señalado que tras hacerle la prueba de fondo de ojo, en la que se detectaron hemorragias retinianas, se preguntó a los padres sobre una posible caída o zarandeo, pero "no comentaron ningún caso".

Debido a la presencia de las hemorragias, una fractura antigua en una costilla, hemorragias retinianas y un hematoma "inexplicado" intracraneal, se notificó a servicios sociales y al juzgado la sospecha de "desprotección" de esta menor y se realizaron "más pruebas" en las que se detectaron "restos de sangre más antiguos" en el cerebro, así como estudios de hematología para descartar hemorragias espontáneas por alteraciones de coagulación y genéticos, con resultados "normales".

Así, ha indicado que una vez elaborados "diagnósticos diferenciales amplísimos para descartar otras causas que puedan justificar los sangrados y hemorragias retinianas", a su juicio, "solo queda la sospecha de que haya sido un zarandeo".

"ABUNDANTES HEMORRAGIAS RETINIANAS"

La médico oftamólogo que le practicó la prueba de fondo de ojo ha explicado que aparecieron "abundantes hemorragias retinianas en los dos ojos" y "la primera causa en lactantes es el síndrome del niño zarandeado".

La doctora ha asegurado que "hoy en día no se conocen causas genéticas para estas hemorragias", que "se pueden reabsorber con el tiempo", pero que una vez que se han producido suelen provocar "secuelas visuales para siempre".

Por su parte, la médico que realizó el informe de alta de la UCI de la menor ha insistido en que hicieron un diagnóstico diferencial de las causas de la hemorragia intracraneal y los resultados de todas las pruebas y del cuadro genético "fueron normales", por lo que "la principal sospecha, eliminadas las otras posibles causas, sería la traumática" por el síndrome del niño zarandeado.

Los médicos de Policlínica Gipuzkoa, que atendieron a la niña cuando nació en agosto de 2023 y antes de su traslado al Hospital Donostia a los dos meses, han indicado, entre otras cosas, que ésta tenía "arteria umbilical única" y el paladar "estrecho", por lo que le hicieron varias ecografías para "descartar anomalías", con resultados "normales".

Según han señalado, en octubre de 2023 la menor ingresó "con sospecha de infección de orina" y "retraso ponderal", y aunque parecía que con el tratamiento con antibiótico "iba a mejor", tuvo "oscilaciones". También han señalado que una vez superada la infección de orina solicitaron pruebas genéticas, porque "había días que ganaba mucho peso y otros nada".

Además, han indicado que se notó que "alternaba momentos de letargo con otros irritables" y se le trasladó al Hospital Donostia para hacerle seguimiento, ya que Policlínica Gipuzkoa no tiene unidad pediátrica de cuidados intensivos, pensando que el hecho de que no terminara de coger peso "podía ser alto metabólico".

Finalmente, han declarado los tíos de la menor, custodiada por la Diputación y de la que ellos tienen su guarda, que han defendido que los acusados son "unos padrazos" y una psicóloga que valoró la situación familiar una vez que la niña pasó a la familia de acogida que ha explicado que la madre estaba "enfadada al principio" pero durante las entrevistas "conectó más con su tristeza y otros sentimientos más de vulnerabilidad y se abrió a expresar como se sentía", mientras que el padre "confió en el proceso y participó también de manera adecuada y correcta" en la valoración sobre la situación familiar que llevó a cabo esta profesional.