Detenida en Bilbao

Ingresa en prisión una mujer con 26 órdenes judiciales de detención por robos y un homicidio imprudente

Formaba parte de un grupo organizado especializado en llevar a cabo los conocidos como "hurtos amorosos"

Europa Press

Euskadi |

Coche de la Policía Nacional. | EFE/Mariscal

La Policía Nacional ha detenido en Bilbao a una mujer, de 26 años de edad, sobre la que pesaban 26 órdenes judiciales de detención, emitidas por distintos juzgados del Estado, como presunta autora de delitos de hurto y robos con violencia, así como por un homicidio imprudente. Tras su arresto, el Juzgado ha decretado su ingreso en prisión.

Según ha informado la Policía Nacional, agentes del Grupo de Delincuencia Organizada de la Brigada de Policía Judicial de este cuerpo en Bilbao procedieron a su arresto el pasado 23 de julio.

Sobre la joven pesaban un total de 26 órdenes judiciales de detención dictadas por diferentes órganos judiciales como presunta autora de numerosos delitos de hurto y robo con violencia cometidos en distintas provincias. Entre estas requisitorias en vigor figuraba, además, una orden de detención por un delito de homicidio imprudente.

Una vez detenida y realizadas las correspondientes diligencias policiales, fue puesta a disposición del Juzgado de Guardia, que decretó su ingreso en prisión.

Hurtos amorosos

A partir de las investigaciones llevadas a cabo se pudo determinar que la detenida formaba parte de un grupo organizado especializado en llevar a cabo los conocidos como "hurtos amorosos", una modalidad delictiva que, según ha recordado la Policía Nacional, se basa "en el engaño y la habilidad de sus autores para apoderarse de relojes de alta gama y joyas de elevado valor sin que las víctimas se percaten inicialmente de la sustracción".

Las víctimas de este tipo de organizaciones suelen ser personas mayores y el 'modus operandi' empleado consiste en establecer un primer contacto con las víctimas utilizando "cualquier tipo de excusa que favorezca su aproximación", como solicitar información, requerir ayuda o entablar una conversación de carácter amistoso.

Una vez conseguida esa aproximación, ha explicado la Policía, "buscan de forma deliberada el contacto físico mediante abrazos, besos o gestos de aparente afectividad, aprovechando justo ese contacto físico para sustraer relojes, cadenas, pulseras o anillos en apenas unos segundos, haciendo uso de una gran destreza y habilidad". Inmediatamente después abandonan el lugar antes de que la víctima logre percatarse de la sustracción.

Asimismo, ha advertido de que, en ocasiones, cuando la víctima descubre la maniobra o intenta impedir la sustracción, los autores "no dudan en emplear la fuerza para lograr su objetivo".