Natxo López debuta en la novela negra con "Iruña 1997", un thriller ambientado en aquellos Sanfermines marcados por ETA
El escritor y guionista pamplonés propone un viaje a la memoria colectiva de Pamplona y a sus múltiples realidades con una trama policial que se entrelaza con el contexto social y político de la época.
Pamplona / Iruña |
Natxo López, con más de 25 años de trayectoria como guionista, debuta en la narrativa con "Iruña 1997", una novela negra ambientada en Pamplona durante los Sanfermines de eseaño, marcados por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA. El autor reconoce, en una entrevista en Onda Cero, que escribir ficción literaria era una inquietud latente desde su juventud, aunque su carrera audiovisual había ocupado el centro de su actividad creativa hasta ahora.
La novela surge tanto de un impulso personal como de la necesidad de explorar una etapa especialmente significativa en su vida. En 1997, López tenía 21 años, y aquellos Sanfermines dejaron una huella profunda en su memoria. Lo que inicialmente iba a ser un contexto para la historia acabó convirtiéndose en un elemento central de la trama, dada la intensidad emocional y social de aquel momento histórico.
La obra arranca con la aparición del cadáver de una joven en las murallas de Pamplona, un hecho que en principio se interpreta como un accidente, algo relativamente frecuente durante las fiestas. Sin embargo, Amaia, una joven policía municipal, sospecha que puede tratarse de un homicidio. Su determinación la lleva a colaborar con Julio Goñi, inspector de la Policía Nacional, con quien mantiene diferencias tanto personales como ideológicas. A través de esta pareja protagonista, López construye un retrato de las distintas sensibilidades que conviven en la ciudad.
El autor evita simplificar Pamplona en “dos bandos”, apostando por mostrar su pluralidad y convivencia. Destaca que, pese al ruido político, la vida cotidiana está marcada por la coexistencia de distintas perspectivas en familias, cuadrillas y espacios comunes. Esta diversidad se refleja en los personajes, que representan distintas formas de entender la ciudad y el momento histórico.
Pamplona no es solo el escenario, sino un personaje más de la novela. Las calles, el ambiente festivo y las tensiones sociales forman parte esencial del relato. Además, López introduce personajes foráneos que aportan una mirada externa sobre la ciudad, enriqueciendo la perspectiva narrativa.
Con una clara influencia de su experiencia como guionista, el autor reconoce que escribe con una visión visual, lo que facilita una posible adaptación audiovisual. De hecho, confirma que ya se está trabajando en esa posibilidad. Asimismo, muestra su interés en impulsar proyectos que se rueden en Pamplona, destacando el potencial de la ciudad y de Navarra como escenario cinematográfico.