¿Se intuye quién es buen amante? La ciencia pone a prueba los tópicos del deseo
El doctor en Sexología y psicólogo clínico del Instituto Sexológico Murciano (ISM) analiza en 'Sexo sentido' qué revelan realmente el beso, el humor o la curiosidad sobre la vida sexual de una persona
Murcia |
Un buen beso, el sentido del humor, la curiosidad o saber bailar. Son señales que muchos interpretan como pistas fiables sobre cómo se comportará alguien en la cama. El sexólogo Jesús Rodríguez, doctor en Sexología y psicólogo clínico del Instituto Sexológico Murciano (ISM), ha analizado esta semana en "Sexo Sentido" qué hay de cierto en esa intuición popular.
La respuesta del experto no deja lugar a dudas, "no hay ningún indicador que nunca falle". Ni siquiera un mal beso permite descartar a alguien de antemano. "Si eres un poco arrítmico, eres arrítmico para todo", admite Rodríguez, aunque matiza que un mal olor "puede indicar una infección bacteriana" o simple "falta de experiencia", factores que el cerebro tiende a penalizar de forma casi automática.
Sí existen, en cambio, un par de conceptos con respaldo científico que permiten aproximarse a la cuestión:
- Sociosexualidad. Rodríguez la define como "una mezcla entre ser una persona abierta de mente, flexible y segura", rasgos que predisponen a vivir el sexo desde el descubrimiento y la curiosidad, y no desde la seriedad.
- Inteligencia sexual. Un concepto que engloba a personas "más abiertas de mente, con menos restricción moral, más empáticas" y con mayor capacidad para adaptarse a la otra persona, según explica el sexólogo.
Ambas variables cuentan ya, según el ISM, con test psicológicos validados que intentan medirlas. Pero ni la sociosexualidad más alta garantiza nada por sí sola: "Depende mucho también de la conexión con la otra persona", señala Rodríguez, que recuerda además que las personas evolucionan y que alguien reservado con una pareja puede "abrirse" por completo con otra distinta.
El sexólogo reivindica, sobre todo, el papel de la comunicación. "Hablar de sexo mejora el sexo", afirma, y vincula una vida sexual saludable con beneficios que van más allá del dormitorio: mayor longevidad y mejor salud física y mental. Rodríguez repasa también el cambio generacional en la mentalidad femenina ("en los años noventa se discutía a nivel científico si el orgasmo femenino existía") y concluye que, a falta de certezas, lo más sensato es dar siempre una oportunidad: "El sexo también es dinámico, y cuanto más estés con alguien, normalmente va a mejorar la situación".